jueves, 2 de agosto de 2007

Día marrón

Y sin hacer alusión precisamente a la letra que tan inspirada canta Luz Casal. Es que este día es el típico día de somnolencia semanal. Entonces, por más que agregué crema a mi café, el color es tan marrón que despertaré sin clemencia. Y pensar que es la dosis pasiva de muchos que rondan la redacción. Ya lo había olvidado.
¿El sabor? Desagradable. ¿El efecto? Prometedor. Ojalá que mi estómago perdone tanta iniquidad, pero el cerebro debe recibir ayuda, como mis ojos (que no quieren abrirse) y mi boca (que no se conserva cerrada [me han dolido las comisuras] por el bostezo incesante y muy incómodo).

Aunque no sabe tan mal... ¡¿Será que he recordado qué bien se siente en mi boca la cafeína en su máxima expresión?!

martes, 31 de julio de 2007

lunes, 30 de julio de 2007

De esto, ya algunos añitos

Mientras consigo la rolita... A ver, ¿cuál es?

Tu serás mi noche sentimental
Vagaré contigo por la ciudad
Y te inventaré bajo la luna
Mil canciones para ti
Que eres toda mi fortuna
Pues contigo soy feliz

Te besaré y te amaré
Serás mi cómplice
Te besaré y te amaré
Seremos cómplices

Tú será el puerto donde atracar
Estaré contigo hasta el final
Y te abrazare bajo la lluvia
Veremos amanecer
Mi noche es también la tuya
Ya no hay tiempo que perder

Te besaré y te amaré
Serás mi cómplice
Te besaré y te amaré
Seremos cómplices

Inventaré bajo la luna
Mil canciones para ti
Eres toda mi fortuna
Pues contigo soy feliz

Viajera que vas...

"... Mi Dios, por mi bien,
quiero vivir sólo un día a la vez..."

Cantante línea verde del Metro.

domingo, 29 de julio de 2007

Hoy me enteré...

... Que no sabía comer sushi. También que Aarón tampoco. Me enteré que el recipiente que utilizamos para la salsa de soya no fue sino el de las toallitas calientes, hasta que salimos del restaurante, y que él me creía toda una experta en eso de las comidas orientales, sólo porque me agradan. A su vez, él se enteró que soy un fiasco. También me enteré que los rollos California son los que más le gustan y que ya no come tanto como antes. Tuvimos que pedir la ensalada y el arroz frito para llevar.
Me enteré que fue difícil comer con palillos, que en el empaque de éstos hay instrucciones de cómo usarlos y que gracias a las cinco Brahmas que tomé pude dominarlos sin problemas cuando fui a Brasil... Es que hoy fue limonada.

La experiencia pudo ser decepcionante, pero porque me enteré que Aarón disfruta la desgracia ajena –o sea, que se me caigan los trozos de sushi salpicando todo de salsa– podríamos repetirla.

jueves, 26 de julio de 2007

Redención

Sólo necesité recordar esas ganas que te arranqué de la boca frente al Caballito para encontrarme otra vez.

miércoles, 25 de julio de 2007

Hoy vengo de negro

La editorial es inmensa. Tiene como cuatro edificios, un comedor, dos cafeterías y algunos corredores buenos para olvidar por un rato las letras y fumar. Pero existe una zona que no había descubierto hasta esta mañana: una con vista a un amplio jardín con arbustos pachones y pequeños oasis azules. Muchas veces he caminado por ahí hacia Recursos Humanos o a tramitar algún papel. Sin embargo, hoy visité este lugar emergentemente después de 'asistirme' en el espejo del baño: secarme los ojos, sonarme la nariz y retocar el resto de la cara desmañanada. Hoy, el rebosante panorama lo usé de otra manera.
Salí del baño. Me di cuenta que no traía encendedor, pero siempre hay un alma que tiene uno a tu servicio, alguien que lee tu mente, como que sabe que algo te falta. Me dirigí al paisaje y fumé tranquila, mientras Cassandra Wilson se entregaba enterita en 'Closer to You', tan afable y franca que toca las fibras. Recordé Central Park, el día es nublado y fue inevitable Nueva York en octubre. Seguí fumando. Y al tiempo que se deslizaba la Wilson, lento tomó la estafeta Miles Davis. Continué en la contemplación; desde ahí se ve a los comensales en pleno desayuno. Me dio hambre, pero preferí el tabaco.
Hoy vengo de negro, y sólo porque mis tres pantalones de mezclilla están en la lavandería.

martes, 24 de julio de 2007

¿Dónde estás?

Creo que he perdido la vehemencia para las cosas que me importan y sólo en la muerte el impulso aflora. ¿La rutina? ¿La maldita sistematización? ¿SE ME HA ACABADO EL AMOR? No quiero entrar en detalles, es muy traumatizante y no me gusta cómo lucen las heridas en la piel, en el cerebro, en el corazón. Por eso, leyendo algunas prosas dedicadas al amor y a la ausencia, me doy cuenta que debo 'reencauzar' mis sentimientos. ¿Debo esperar a perder lo que amo? Que la muerte y la vida hagan que me inspire otra vez.