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lunes, 31 de mayo de 2010

De la discreción amorosa

No es para menos crear ilusiones cuando una se acurruca en la tranquilidad de una conversación y en el gusto por verse después de mucho tiempo, para después pasar a una "dominguera" faena en el sofá. Y para rematar, una rica noche en la que el aferrarse a mi cuerpo fue su prioridad con abrazos inconcientes. Toda, toda la noche.

Pero el discreto disfrute dura poco, y discretos nos vamos, para regresar igualmente cautelosos y no perturbar más que la cama, el sofá otra vez y la mesa donde se sirvió una elegante cena, con los gozosos azotes del sexo y las palabras ahogadas del "cómo eché de menos todo esto". Lo demás, mejor no recordarlo, porque podemos "volver" a no vernos más.

domingo, 14 de febrero de 2010

lunes, 28 de septiembre de 2009

Bla, bla, bla del nuevo año

Son las 12:46 y faltan, más o menos, 4 horas y minutos para que cumpla los 35. Sí, berrié por primera vez a las 5 y algo de una mañana en el Santa Lucía.
Y no ha dependido en nada la fecha de mi aniversario para que cada día me ocurra algo diferente. Los ciclos se cierran según la emoción o el desgano que le echemos a la vida. No, no son sorpresas ni situaciones inesperadas a la vista de la gente que me rodea. Sin embargo, para mí, es la incertidumbre del tener, no tener y querer tener, la que hace que pueda inhalar nuevos aires cuando ocurren cosas nuevas.
¿Qué de kármico tiene este post, si en anteriores años nunca había escrito una reflexión sobre tal acontecimiento? En los dos años de vida de este diario siempre llegué hasta los primeros cuatro días después del 20, y para ser honesta, el del 2007 fue uno de los cumpleaños más alegres, en un salón de prensa en pleno cono sur, sí, el mero día, casi un mes después de la devastadora ruptura y meses más de la segunda muerte más dolorosa que cualquiera pueda contemplar. Y si continúo mencionando estos dos hechos es porque, en mis treintas, han sido las dos pruebas de sobrevivencia más intensas, sin olvidar el cese en la plenitud de mi carrera...

Hoy, a tanto tiempo de no estar a la altura de cierres agotadores y negociaciones insaciables, estoy a punto de terminar una edición extenuante, en la que solicitaron de mis servicios frilanceros, lidiando con distancias y horarios en los que ya no tenía tanta resistencia, mientras el reloj hace de las suyas y el tabaco también, además de una que otra dolencia que, ay, jijo, me está haciendo ver mi suerte.
Sin embargo, ha sido uno de los regalos más satisfactorios este mes de septiembre, sin dejar de lado la grata experiencia de transmitir en vivo –desde hace cinco meses– cada martes, en la h. estación de radio de mis amores con el amigo de mis amores... Amigos, ay, mis amigos... en los que incluyo a mis hermanos, y uno que otro vicio telenovelero.
Llueve a baldes, y me pongo en calidad de escribiente frente a la pantalla recibiendo mi nuevo año, que se acumula en este costal de huesos, ácidos gástricos y hormonas, las cuales no han estado últimamente en punto de ebullición. Ellas también se cansan.
Hay proyectos, hay libertad, hay seres amados y un gran pendiente inmoviliario en construcción.
Sí, ser feliz es lo que quiero. No más.

martes, 21 de julio de 2009

"Por fin te escucho"

Por fin nuestros relojes tienen la misma hora...
Es un placer escucharlo otra vez, su voz rompe mi esquema nuevamente y su sonrisa... ah, su sonrisa.
No pude asistir al aeropuerto para verlo, pero cuando llamó a mi celular, un golpe de entusiasmo me vino de la nada. Su voz se oyó más suave y alegre que otras veces, "mi querida amiga, ¿cómo estás?, ya estoy aquí. Qué lástima que no pudiste venir... pero por fin te escucho". Pareció un gran abrazo. Y cuando me narró en un recorrido exprés lo feliz que se sintió con su familia, en su tierra, y decirme que de la pamplonada salió prolijo e ileso, brotaban risas trémulas. "¿Tus papás, las calles, la comida, tu cama?"... Una verdadera satisfacción se delataba por el auricular en sus respuestas. "Por fin te escucho", repetía.

–¿Me extrañaste?
–Me da gusto que ya estés aquí.
–¿Cuánto, cuánto?
–Mucho... mucho.

lunes, 13 de julio de 2009

¿Será que vuelven los lunes de buenas noticias?

En verdad, tengo la férrea esperanza de que los lunes de buenas noticias regresen a mi vida.
Y éste puede ser el primero, luego de mucho, pero mucho tiempo: además de que puedo comprar la crema antiarrugas que –dicen– sale buenísima, con un buen descuento sólo por hoy, he recibido una respuesta con tintes alentadores.

Na'más que deje de llover, me lanzo a comprarla... Na'más recibo la respuesta de respuestas... ¡y me lanzo con todo!

jueves, 25 de junio de 2009

De ángeles

Perdida, sin saber pa'dónde jalar, a veces con esperanza, a veces sin ella. La situación me está llegando al cuello...
Y luego las ausencias clave calan hondo. Sobre todo una que sigue poniéndome en un dilema. Si, es un hombre, un hombre con el que aprendí a amar y si una bala se dirigiera hacia él, a güevo que me ponía enfrente, lo mismo que a un hermano. Su silencio me perturba, muy cabrón.

Y mientras la incertidumbre me flanquea, escucho las voces de dos ángeles con letra de McCartney. Mis ángeles, mis broders.

martes, 16 de junio de 2009

Menos mal

Nuevo descubrimiento: Manuel Carrasco, un cantante español bastante potable y demás, que si bien tiene apenas 28 años (bueno, pues aunque parezca, no es perfecto), el hallazgo es encomiable... y comible.
Aunque a muchos quizá no les interese que ha vendido muchos discos, que Francisco Céspedes ha colaborado en sus producciones y que canta rete bonito, con un dejo de canto hondo que confirma su origen, debía mostrarlo en este h. espacio... si no reventaba.
No tenía ni idea de que existía, pero gracias a una muestra de 'cariño' lo conocí. Y aunque su fama es muy local, saltó fronteras y llegó a mis oídos, ojos y detonó mis suspiros... y no precisamente por él mismo: a siete horas de distancia, mientras digería una muy mala noticia laboral, el chat me otorgaba una hermosa canción a través de YouTube, al tiempo que mi emisor me narraba cómo dio con esta melodía. Sí, temblé, y no supe qué decir... sólo escuché. Pa' qué me hago bolas tratando de entender.Ay, Manuelito, menos mal que eres español.

Nota: ¿A poco no se parece a Chris Cornell? Mmmm...

miércoles, 10 de junio de 2009

¿Será?



... Será porque adivino la derrota,
será porque presiento el desamor,
será porque además ya ni me importa,
será porque se enfría el corazón,
será porque el cansancio llega y manda,
porque no hay nada que empezar...

Será que una vez más estoy haciendo
el camino de vuelta hacia el infierno...

sábado, 30 de mayo de 2009

Cuando la mente delira

Ayer por la tarde algo hizo que pensara en algunas cosas que difícilmente tienen remedio. Así la muerte total, la muerte a momentos tiene crueles misterios en su procedencia.
Es preciso siempre tomar en cuenta (y nunca olvidarlo) que la mente delira por la boca. Sí, fue un delirio lo que vi en sus ojos y en su voz.
La fragmentación es permanente, nadie está entero, y si creemos que un milagro puede llegar para salvarnos es porque también es parte del delirio. El delirio de amar aunque nos cueste la vida a momentos.

lunes, 13 de abril de 2009

Si fuera escultora, pintora...

"Soy admiradora del sexo, y si tuviera la posibilidad, levantaría un monumento a la belleza masculina sin manchar el talento de Miguel Ángel, por supuesto. Nadie en el mundo podrá. Y lo edificaría no sólo por su fisonomía, la cual puede hacerme pensar esas cosas... son, además, la mente ávida de ideas enriquecedoras, el corazón, la pasión por la vida las razones obvias para mí... Y así como hacer honor a tal obra, sólo me diluyo en cuerpo cuando mi receptor tiene todo lo que he mencionado. No es la carne por ser carne."

Éste es sólo un fragmento (pero la premisa) de cierto e-mail que envié y que aún no tiene respuesta. Sé que no la tendré, estoy segura.

También le dije de viva voz a mi lector que mi admiración por 'el acto' sea, posiblemente, por la edad que dichosamente cargo en el cuerpo, la mente, el corazón, no obstante, con ciertas lesiones, y quizá por eso, me aferro aún más a la esencia de cada una de las partes benditas de un ser que conjunte las ganas por sentir como yo, para no perder el camino de la lujuria bien encausada, la cadencia del cuerpo –misma que está lejos de cualquier práctica deportiva que no ejercito–, pues se me han agudizado los sentidos. Sobre todo el séptimo. Neta.

Amo el sexo, tanto que hasta puedo olvidarme de con quien estaría profesando mi admiración, a pesar de que el interlocutor sea un ejemplo de virilidad y sensatez ante la vida, su profesión, ante los deseos de escribir una novela histórica con álgidos pasajes sexuales y que esté de acuerdo en que yo sea quien elija a los actores para llevarla a la pantalla de plata. Con todo y eso, sí, puede pasar inadvertido. No, no soy egoísta, simplemente me estaría ocupando de mí de una rechingada vez por todas, dándome gran festín deleitando la concupiscencia inmortal de la piel masculina... porque sé que sólo esto y mi gran gusto por escribir se irán conmigo a la tumba... que por el bien de quienes reciban mis ardorosos instintos, mi último recinto terrenal esté en espera por mucho tiempo. (Reflexión: creo que las ganas por el sexo valen más que cualquier curva exuberante femenina, con las cuales no cuento. Claro, me echo porras.)

Señor@s: no podría experimentar el tan sagrado erotismo con seres que no yergan su pasión por mi pasión... pues "sólo me diluyo en cuerpo cuando mi receptor tiene todo lo que he mencionado. No es la carne por ser carne." He dicho.

jueves, 9 de abril de 2009

No hay nada como...

1. El olor a café recién preparado

2. El sexo... pero el bueno, ¿ok?

3. Un tranquilizante baño de agua fría cuando no lo hay

4. El Woody Allen More Movie Music

5. Preparar una reunión con mis hermanos

6. Fumar escuchando el Woody Allen More Movie Music

7. Los vacacionistas en los principales puntos lejos, muy lejos de esta ciudad

8. Saber que el próximo martes tendré dos horas de radio

9. Saber que alguien, con una copa de Malbec, está pensando en mí por las noches escuchando "A la orilla de la chimenea"... sí, sí, cursi, trillado, pero, nah, es lindo

10. Una lap cuyo monto he pagado en su totalidad, para escribir esto y muchas cosas más

lunes, 6 de abril de 2009

"Pardon me, but..."


Pardon me but I got to run

The fact's uncommonly clear
Got to find who's now number one
And why my angel eyes ain't here
Oh, where is my angel eyes

Excuse me while I disappear
Angel eyes, angel eyes.

sábado, 21 de marzo de 2009

Hartazgo lagrimal

Neta, ya no quiero llorar. Cuando noto los vestigios en mí que dejan los mocos saturándome, la hinchazón ocular al despertar y las palabras ardientes que lanzo a la nada, tomo el rol de una confidente que está hasta la madre de ver tanta miseria humana en mi propia cara y que no puede hacer más que soportarlo sin que un buen consejo detenga tal masacre.
Colirio, jabón, agua, un rollo de papel consumido a la mitad en una sola noche y la pesadez craneal al siguiente día son los vehículos para prometerme muchas, muchas cosas. Me doy tanto miedo, que replanteo mis prioridades (que no es tan difícil si se logra dormir un par de horas) y vuelvo a la vida.

Señores, la obsesión es un ácido efectivo para desintegrar la que se cree, es la materia más resistente.

Desde hoy, disfruto de colores diferentes en mi refugio alquilado (gracias, hedmanita), en mi cama, mi sofá, muy pronto en mis paredes, las ventanas; hay tintes nuevos en los tapices, los cuadros y en mi ropa, dándole la bienvenida a estaciones calurosas, una época que, como hace un año, ha matizado a esta h. escribiente y doliente con tonos de indefensión garantizada. ¿Las razones? Muy distintas a las del 08. ¿Por qué en la estación más florida, en la que todo es hormona y sol resplandeciente? Cómo me gustaría estar en el cono sur (por favor, en Buenos Aires) para romper mis esquemas y la costumbre que ya se ha vuelto un estigma.

Y mientras todo ocurre, interrumpo la pesadumbre con buenas dosis de excelentes compañías... y otras cosas más, esas que hacen sentirme más receptora y terrenal. De sangre. De carne.

... And Im lost, behind.
Words I'll never find,
and Im left behind.
As seasons roll on by.

domingo, 15 de marzo de 2009

Irremediable

Cuando se estrenó La habitación azul (por cierto, muy mala, forzada y llena de clichés baratos), se escuchaba el tema principal y recordaba su figura hermosa y viril a más no poder: "Irremediable"... Como siempre ha sido nuestro contacto lleno de complicidades y cariño incondicional. Porque cuando las caricias fueron más allá del roce en la mejilla al despedirnos, ay, cabrón, el corazón latía potente.

Hace unas semanas, volví a escuchar esta canción y las vísceras se regocijaron en divinos revolcones muy parecidos a los que experimentamos los dos en nuestros mejores momentos. Aunque siempre fueron buenos momentos. Sip, es irremediable acordarme.

martes, 3 de marzo de 2009

... But for everyone

Sólo han sido dos veces las que he fumado en mi cuarto. La primera, a oscuras, con un vaso de vodka a un lado de mi cama y al otro...
La segunda, hace unos minutos, en mi ventana polvosa con una persiana que ya no sirve, mientras escuchaba "What the World Needs Now is Love" a través de 30 mil watts de potencia.
Y al tiempo que miraba los muros que rodean mi departamento, alcé la vista y ahí estaban: los escasos millones de estrellas que aún se perciben en el cielo de mi amado-odiado DF.

What the world needs now is love, sweet love, It's the only thing that there's just too little of...

¿Qué clase de amor necesita quien disfruta de la soledad, la cual permite levantarse a las 2:22 a encender un cigarro, cuando ya se había dispuesto a dormir?

Quizás hay seres que, como yo, se levantan a fumar en la madrugada porque el pensamiento no está en su recamara sino en la constelación más lejana o en el corazón de alguien más, el cual está más lejos que esa misma galaxia...

There are cornfields and wheat fields enough to grow, there are sunbeams and moonbeams enough to shine... Oh listen, lord, if you want to know...

Ahora que no son vacaciones ni fin de semana, y que puedo levantarme tarde añorando despertar temprano para salir corriendo para llegar a la oficina, mi recamara huele a cigarro como hace unos meses.

What the world needs now is love, sweet love, no not just for some but for everyone...

sábado, 28 de febrero de 2009

Como el viento a Juárez...

En mi fatua posición de amiga entrañable (a veces creo que no lo merezco y, por eso, no me la creo), hago mención de cierta personita (sí, así de menuda y sensible), quien me ha adoptado como su hermanita y por ello se quedó en mi corazón.

Brei tiene 24 años, y cuando consolidó la 'cita' entre una servidora e historiador extranjero de gallarda figura (ella presente), quedó asombrada por mi 'seguridad' ante él, mientras debatíamos sobre el papel de la mujer en la cocina. "Son tal para cual", nos decía orgullosa del que –cree– fue un flechazo en su papel de adorable Celestina.
"¡Quiero ser como tú!", exclamó a los dos días de la reunión en el Sanborns de Plaza Universidad. "Qué dominio tienes, ni te pusiste nerviosa".

¿Qué pasa cuando mujer de treintaitantos pierde esa trémula actitud ante varón de buen ver con gran afán de conquistarla?

Ayer, al salir al solecito en los ya añorados pasillos de mi ya añorada editorial, estas dos lánguidas damas conversamos sobre la esperanza de volver a caminar juntas en dichas instalaciones y, como fue nuestra costumbre, saltamos al tema de los hombres y le aconsejé: "Bonita, no dejes pasar en cero los veintes sin haber sentido y arriesgado un poquito de lo en los treintas ya no experimentarás por miedo, estrés laboral, güeva o cualquiera de las razones que detonan de las pocas y no muy satisfactorias experiencias en el ámbito amoroso".
Alguna vez confesé que, a estas alturas, me gustaría regresar el tiempo para que mis veintes fueran más provechosos en eso de las 'relaciones humanas'.

Extrañaré a mi Brei, esa redactora menudita y reacia de encontrar a su Pancho Villa porque, quizá, ha recibido demasiada información sobre la mujer contemporánea con alto grado de incredulidad. Y en mi último mensaje hacia ella, para salvar un poco de lo que hemos extraviado muchas de nosotras, rematé: "Date el chance de enamorarte más de una vez para que, dentro de 10 años, no quieras regresar el tiempo porque ya habrás perdido la práctica de ese hermosa debilidad cuando los nervios te delatan frente a un hombre guapetón con intención de conquistarte".

miércoles, 25 de febrero de 2009

De euforia y paracetamol

Siento una extraña euforia y no sé por qué.
Mi cabeza estuvo a punto de estallar, pero gracias a dos grandiosas tabletas de paracetamol se desvanece el dolor poco a poco. Además, pareciera que mis ojos han pasado por pan molido, aunque la molestia es soportable.
Con todo y que he dormido a prudentes horas de la noche, la intermitencia es un hecho en estos días de estridencia laboral; entonces, el descanso es nulo. A pesar de ello, mi madre ha aparecido constantemente en las madrugadas. Fueron lindos sueños, en verdad. Sin olvidar una que otra revelación masculina que hicieron que yo me... También fueron muy lindos sueños... de verdad.

Hoy, además de que llegó el último número de la revista de mis amores que extrañaré un chingomadral y otro chingo de montones (no more tears, plis), tendré nuevas noticias con respecto a mi futuro en la redacción. Cómo y con qué seguiré trabajando para los h. servidores editoriales. Y si no, tendré que descubrir qué hay afuera de este recinto.

Siento una extraña euforia y no sé por qué. Hasta me dieron ganas de escribir más de tres líneas.

martes, 17 de febrero de 2009

...

Gulp... No puedo... Mejor cedo la palabra.

jueves, 12 de febrero de 2009

Mi casa... su casa

He comprado flores (y floreros, porque no tenía), Malbec mendocino, velas; he limpiado la casa (después de un lustro de no hacerlo), medioescombré la cocina (que más bien parece cuarto de triques)... Son las 12:07 y escucho "So What" de Miles Davis y me fumo el cigarrito acompañado de una cerveza bien fría contemplando el trabajo terminado... ¿A qué se parecen estos singulares preparativos? Mañana-hoy tendré una visita especial.
Si hubieran sido mis difuntos e idolatrados padres habría lavado el sofá de esos vestigios amorosos de los que alguna vez escribí. No, no son ellos. Por eso, sólo bastó una mantita que hace juego con mi decoración como siempre ha sido.
A quien me visita le tomaré fotos en mi entorno personal. Una imagen que deberá estar entre mis cuadros. Habrá musiquita agradable, queso y jamón serrano (ese ser de espigada y hermosa figura los traerá), platica amena y confesiones, muchas confesiones. No, no es un sacerdote.
Espero con ansias su asistencia. Es que cuando nos conocimos no había nada que delatara mi personalidad, la que siempre deseé que llegara. Y ahora quiero que me conozca más allá de llamadas por teléfono, conversaciones por el chat y copeo en su casa y algunos bares. Quiero que vea mis cuadros, mis fotos... Mis libros, mi lap y todo lo que muchas veces le describí. También quiere conocer en vivo lo que me rodea. Esa persona es muy especial para mí. Y no, no es mi bro-moxo porque él ya vino. Ni alguno de mis hermanos.
A esa persona, ah, cómo la estimo, y merece el mejor recibimiento.
Ya quiero que venga.

viernes, 30 de enero de 2009

In memoriam X

Siguen los días serios. En verdad.
Hoy murió Goyo Mondongo, mi bonsai. Vaya nombre para un árbol. El único ser vivo que compartió mi casa día y noche desde el inicio de mi soledad. Y en un día en el que los acontecimientos inminentes se acentuaron en la editorial. Es quincena y muchos cobraron su último sueldo en el h. recinto laboral.

Gente joven y también la que dejó su lozanía en la redacción se despidieron de los compañeros, de sus sillas incómodas y de sus computadoras con coloridos wallpapers. De sus posters y del aire acondicionado inclemente en época de frío. Del café antes de llegar a la oficina y los trajines diarios entre la impresora, staff meetings y días de cierre. Gente que amaba el tecladazo, los shootings, las entrevistas a través del auricular y crear la imagen de cada página de la siguiente edición, mientras el iTunes estuvo en aleatorio.
Hoy me duele la muela con singular frenesí. Y creí que el vodka y un par de desinflamantes calmarían la molestia, pero opté sólo por el medicamento y una taza de leche caliente con 100 gotas de paciflora para invocar la tranquilidad.

... Recuerdo cuando mi padre quedó desempleado; yo era una mocosa. Y el ambiente en la casa no era nada alentador...

Extraño a mi papá, extrañaré a mi Goyo... ¿Será que vendrá el mismo sentimiento cuando pueda ocurrir lo que no quiero ni pensar?