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miércoles, 23 de diciembre de 2009

De un club que desayuna



Así como puedo tener al venerable Truffaut, en mi DVDteca también está esta joyita ochentera.

Malditas muvis

Estaba yo bien quitada de la pena cuando zapié con particular alegría los canales de cine que hay en la TV de paga. Leyeron bien: DE PAGA. Cuando, en uno de ellos, escucho que una voz chirriaba hasta las más profundas cloacas de la chafez. Era Gabriela Goldsmith en un escenario de cuadritos y espejos por doquier, mientras el Casio se daba vuelo. Y así empezó mi cinismo que no satisfice con sólo unos minutos, como suele ser cuando encaro estos bodrios. No. Seguí observando desfachatadamente, no sin antes voltear pa' todos lados y al mismo tiempo hacía como que estaba viendo una peli del Antonio Banderas joligudense (no, pus creo que salía peor) pa' que mi hermano (con quien comparto aún cocina) no me cachara en tan miserable vouyerismo.

Y así corrió la película, mientras desfilaban sus 'actores', desde Sebastián Ligarde, pasando por la entonada actriz, hasta llegar al soberbio histrionismo de Alejandro Peniche. ¿El tema? El sida. En una orgía de juego, droga y agujas con sangre, los protagonistas se explayan en un bipolarismo argumental detectable hasta su madre en un par de carabets, donde la joven ambiciosa cumple sus deseos de ser cantante, sin importar cuántos se la tengan que follar.

En fin, que esta joyita noventera terminó en espectacular exterminio de capos (cabe mencionar que la ocurrencia incidental al final de la cinta me recordó a Woody Allen, en algo así como en que el 'supuesto más pendejo' se queda con la mayor tajada, pero se lo carga la chingada por un inocente descuido de cálculo), al tiempo que el virus acometía los cuerpos de los implicados en el drama amoroso-cómico-mágico-musical (recuerden que por su OST me quedé), el cual después de más o menos 48 horas comenzó a deteriorar la salud de, por ejemplo, un inocente niño, pronunciándose en una incesante tos (sí, claro, por supuesto, era el siglo pasado y se sabía nada de la enfermedad). El apocalipsis o, como berreó Jairo poseso de Ligarde o al revés, cuando supo su desdicha: "una maldición". Pero el amor lo salva todo y el que le profesa a la dama, junto al clamor de su tía, quien predijo la desventura, hacen que el zoom culminante se ocupe del rostro del Cristo en la pared... Fondo negro-créditos:

ISMAEL RODRÍGUEZ JR.-Director (¿quién dijo que de tal palo tal astilla? Aunque su progenitor se aventó sus capiruchos con la saga memorable de Reclusorio)

FERNANDO SARIÑANA-Coordinador de producción (¿les suena a algo así como Amar te duele, Todo el poder, Miroslava, etc.?). Y va lo mejor...

EMILIO CARBALLIDO-Guión... Sí, el mismo que ganó varios premios por los guiones de Macario y El águila descalza, entre otros, y muchas obras de teatro.

Bizarro, ¿no?... Pero no más que los 60 y tantos minutos de cinta tan útiles para volver a hablar de cine en este mi querido blog. Gracias.

PD: La película se llama Trébol negro: Sida, una maldición desconocida. Pero esto creo que les importa dos pingas.

¿Así o más chafa?

Otra PD: Ay, por palabras como las tuyas, mi querido flash, se convierten en triunfales los regresos.
Besos púrpuras para ti (creí que no volvería a decirlo).

jueves, 3 de septiembre de 2009

Ja, ja, ja...

No mamen, qué cagado.

sábado, 11 de julio de 2009

De homenajes verdaderos

Ah, Johnny Depp, ése sí que es uno de los santos de mi devoción.

Hoy por la tarde volví a ver Ed Wood, y me divertí más que cuando la disfruté por primera vez. Ahora hasta lloré.
Como saben, con esta cinta Tim Burton toca las fibras de los admiradores del asignado 'Peor director de todos los tiempos', el cual también fue alabado por haberle dado el digno valor que como humano y actor la industria olvidó del gran Bela Lugosi. Como fan de este histrión húngaro en el ocaso de su profesión y salud, Wood lo toma en cuenta para intentar hacer florecer su fallida carrera como creador de filmes de terror y vida extraterrestre con escasos, muuuy escasos billetes verdes. No sé quién fue peor, si él o Juan Orol.
Además, con Bill Murray y Martin Landau, quien interpretó magistralmente al inolvidable Lugosi. Qué buena película.

Y en el tenor de homenajes y en la jariosa mención de Depp –sí, el chico carabonita de la serie de TV 21 Jump Street (que ni a los talones le llegó su compa en escena, Richard Griego)–, el miércoles me lancé al cinito para ver Public Enemies, cinta que se antojaba taquilleraza por el trío formado por actores en boga como él (siempre), Christian Bale y la francesa Marion Cotillard, pues fue la cuarta película más vista en su primer fin de semana de estreno, con una entrada de casi 5 millones de dólares, antecedida por Transformers: Revenge of the Fallen. Sin embargo, creo que se esperaba más de ella, algo que noté por algunas opiniones de amigos que a todas luces no se dejaron seducir por su esencia 'reverencial'.
Si tomamos en cuenta que Goodfellas (1990) es la última cinta alusiva y recreada en los tiempos 'memorables' gangsteriles (si estoy equivocada, por fa, háganmelo saber) antes de Public Enemies (19 años después), éste es un real homenaje no sólo a los indestructibles y astutos personajes en escenarios sombríos y hermosos Ford Deluxe, sino también por un guión poético y diálogos claros –recordando pelis como la mismísima Scareface en su primera versión o G Men, y demás en las que James Cagney se consagró como el perfecto mafioso sin alma– y Christian Bale con una pinta muy cercana a un lángidazo Henry Fonda o hasta al espigado Gregory Peck... guardando las distancias, claro está, en esta buena reproducción...
... y con frases tan determinantes y que podría recordar sin pedos, como "I like baseball, movies, good clothes, whiskey, fast cars... and you. What else you need to know?" o la concluyente "Bye-bye, blackbird", venerando oraciones, como la célebre "All right, I will. Here's looking at you, kid", del inmutable Rick en Casablanca...
Aunque déjenme decirles que la dupla Depp-Cotillard no me convenció; es más, la escena 'de cama' no me hizo brincar de coraje y Marion en la bañera no fue nada sugestiva, sin olvidar el soundtrack poco brillante, en el que abusaron de Billie Holiday (vaya analogía), habiendo intérpretes igual de icónicas, de las que pudieron echar mano sin quebrarse la cabeza.
Con todo y eso, no puedo más que elogiar este acertado tributo, en el que Michael Mann enfrentó a John Dillinger (pensar que Leonardo DiCaprio fue la primera opción para interpretarlo, me da escalofrío) en el Biograph con una escena con Clark Gable contenido en Manhattan Melodrama (donde a Gable le llaman 'Blackie', igual que en San Francisco) como inteligente recordatorio de que el cine clásico sigue bien presente en las salas durante la mismísima primera década de este milenio.
Ah, Johnny, Johnny, Johnny... Ya quiero verte en Sin City (snif, hasta el 2012 y si esto es cierto) y como el Sombrero loco en un añito más.
Quién más sino él para el papelazo, ¿a poco no?

miércoles, 1 de julio de 2009

De 'viajes' en tranvía

Hoy, 1 de julio, después de ver Brando, un bonito especial televisivo a razón del quinto aniversario del fallecimiento del 'Salvaje' que muchas quisieran (antes de pesar 2 toneladas), me enteré que Karl Malden, quien colabora en este homenaje gracias a haber coprotagonizado algunas cintas con Marlon Brando, como Un tranvía llamado deseo y On the Waterfront, murió a los 97 años hace unas horas. Él también trabajó junto a un principiante jovenzuelo llamado Michael Douglas en la serie de TV Las calles de San Francisco por allá del 72.
Desde sus actuaciones en la obra de teatro Truckline Café, Karl y Marlon fueron los grandes cuates... y seguirán siéndolo entre nubes de algodón, mientras platiquen que, además de que se los llevó el 'tranvía' la misma fecha pero con 5 años de diferencia, dicha cinta fue relevante en sus carreras, pues para Brando, tanto la obra como el filme lo posicionaron como uno de los grandes representantes del Método Stanislavski y a Malden le significó el único Oscar en su vida como Mejor Actor de Reparto... cuando el premio se entregaba a los buenos.
Y completando la 'fraternidad del tranvía' Vivien Leigh, que personificó a la perturbada Blanche DuBois, cumplirá 42 años de haber dejado el suelo el 7 de este mismo mes.

Larga vida a los mayores, a quienes la coincidencia los llevó a hacer un viaje laaargo, largo también.

viernes, 26 de junio de 2009

Sex bombs

Sin duda, los hombres necesitan que las divas del estrellato muestren más allá del atuendo que una civil debe portar para la (mas...) perturbación... Vestidos translúcidos, pechos explotando en un coordinado interior y piernas en ángulos incitantes, invitando a la fiesta del placer. Labios espesos y fotochop manejado por todo un experto (así, hasta yo provocaría sin el mínimo esfuerzo).

Pero las damas en verdad nos excitamos con la mera actitud, un outfit de gentleman, camisetas, mezclilla (y poca piel al descubierto) y hasta atavios de piratas locos y superhéroes de metal, que dejen fantasear un torso y bíceps pletóricos, mientras sus ojos y cuerpo puedan delatar incendio al menor, cotidiano o cadencioso movimiento.

Señor@s, les dejo un ejemplo de lo que nuestra imaginación nos gratifica con estos dioses del entretenimiento, con quienes y sólo con ellos me entregaría completita a un trío desenfrenado y, luego de la desquiciante contienda, sutileza y elegancia pura en el acto carnal, para después brindar como tres buenos amigos porque se repita una y otra y otra y otra (...) vez, hasta que las anatomías y el deseo aguanten y exploten, al tiempo que se desintegran el mundo y las pieles.

Parece que los mandé a hacer...

¡Yeah, a soñar esta noche de viernes!



Ah, cómo me enloquecen los trigueños, pero guapos, ¿ok?

viernes, 19 de junio de 2009

"Come on, everybody: San Francisco...!"

San Francisco es de esas muvis de las que esperas la emoción sin importar la trama, por lo que te contaron de ella. Tiene años, DÉCADAS, que la vi. Fue en el canal Once con mi papá. "Se trata de un temblor que pasó hace mucho tiempo en Estados Unidos", me dijo.

A minutos de haber comenzado la función, yo ya quería ver la hecatombe, al tiempo que apenas atendía los subtítulos. Y mientras corría la cinta con una historia de amor, canciones y un 'duelo' extraordinario de estrellas (ahora lo sé) entre Spencer Tracy y Clark Gable (de quien dijo Vivien Leigh, le olía feito la boca), mejor me fui a ayudarle a mi mamá en la cocina y me hacía güey en lo que llegaban las escenas recreando el gran terremoto de 1906 de 8 grados Richter en la ciudad californiana.

Sí, recuerdo abismos monstruosos en las calles que se abrían, el gas libre y cables chicoteando incendiando la ciudad, y edificios y monumentos abatiéndose, mientras la gente gritaba intentando salvar el pellejo.
Hoy sí me intereso en la historia: una modesta mujer pierde todo al incendiarse el hotel donde se hospedaba y así, para recuperarse, debe trabajar como cantante en un bar, propiedad de Blackie Norton (Gable). Pero un empresario la invita a su teatro. Cuando Norton (que es un cabroncito y explotador) se entera que la artista (que fue su ex) y su descubridor están comprometidos, arma gran borlote y les hace la vida de cuadritos. Y un sacerdote (tenía que ser Spencer), amigo de Blackie, trata de ayudar en... ambos conflictos: el amoroso y el devastador.
Mucha ópera (tuve que bajarle un poquito el volumen porque esta mujer es algo escandalosita), buen drama, fluidez narrativa y excelente montaje (entre otros notables aciertos, en el apocalipsis urbano se 'utilizó' el Golden Gate que se encontraba en construcción), éste fue uno de los filmes precursores del cine de desastre, dirigido por W. S. Van Dyke en 1936, quien hizo la primera adaptación de Tarzán (Tarzán de los monos) en 1932. Sin duda, ya tenía idea de cómo implementar espectacularidad natural en la pantalla de plata. Y pa'rematar, la última canción con un "Gloria, gloria, aleluya", emanado de la población, mientras Van Dyke nos muestra una ciudad consumida transformándose en la urbe reedificada.
Bueno, pues mientras escribo y echo vistazos al televisor, "corre la cinta", la multitud canta "San Francisco" con gran orgullo en el bar de Blackie, sin saber la tragedia que les espera... y sé que la emoción no ha de tardar.


Bien por TCM para nosotros los desvelados.

NOTA MUY, PERO MUY CURIOSA: Una de las obras que se escuchan en esta cinta es nada más ni nada menos que la ejecutada por la excelsa, espigada y canadiense Vitola y el gran Tin Tan en El rey del barrio. Miren na'más de lo que viene una a enterarse.

Chingaos, en verdad venero el cine clásico.

lunes, 1 de junio de 2009

Sálvame, Owen


No cabe duda que entre más avanzaditos en años, más buenos, los condenados.
Ahí está mi querido doctor Hunt, que antes fue el chico deportista de Trainspotting, sí, el del gatito asesino. Entonces, era un descolorido jovencito sin una pizca de gracia. Hoy, a más de una década de su aparición fílmica, Kevin McKidd está más lindo que nunca. Lástima que ya no fue considerado para hacer del poderoso Thor más adonis en la muvi, que se estrena en 2011.
Owen Hunt es el renegado, deprimido, inmutable y sexy médico y ex soldado que llega al Seattle Grace Hospital en calidad de paciente para quedarse como uno más del crew de Grey's Anatomy. Tiene 35 años.
Ah, ya me enamoré.
Posiblemente, experimentar un orgasmo con él sea como... esto:

jueves, 28 de mayo de 2009

Pero muuuy "afortunada"

Y por mi alabanza a esta réplica afortunada, casi al final de la conferencia más divertida y bien-venida de mi vida, volteó su cabeza, me miró fijamente y dijo: "O, por qué no... Cary Grant"...

Después de más de un año de no tener contacto en vivo con los dioses del entretenimiento, se cumplió uno de los designios del supremo destinado para esta humilde reportera: luego de haber postergado su arribo a la ciudad más vilipendiada del mundo en la actualidad, el "Hombre vivo más sexy", hasta el momento, o sea, claro, Hugh Jackman, posó para los medios mexicanos antes de tomar asiento en el estrado, fondeado por un gran cartel de su reciente cinta y cuarta entrega de la saga, X-Men Origins: Wolverine.
Mi intervención fue la novena. Y tras escucharlo embelesada por más o menos 20 minutos, respondiendo ampliamente ocho preguntas, no tuve más que levantarme de la silla en la tercera fila frente a él y vencer los nervios: "Amo el cine clásico, por consecuencia venero sus iconos... Y estoy completamente de acuerdo que tú puedes ser el Cary Grant del milenio." Abrió sus hermosos ojos azules, exclamó "wow!", se sonrojó y carraspeó apenado, antes de adular a la traductora que escuchaba a través de unos audífonos, como esquivando responder. Todos rieron comprendiendo su evasión. Contestó que es un halago y prosiguió con lo multifacéticos que pueden ser los actores australianos.
Entre la pluma, el cuaderno de notas y mi celular en calidad de grabadora no sabía dónde posar mis ojos lampareados por tanta belleza extranjera. Ya hubiera querido mis dedos en tan portentosas curvas delineando sus brazos, si no hubiera sido por tanta cosa que mis manos tenían que sostener.
A punto de terminar la sesión de veintitantas preguntas, la respuesta a una de ellas confirmó lo que fue un halago orgullosamente bien aceptado:

– Si se realizara una cinta sobre tu vida, ¿qué actor desearías que te interpretara?
– Podría ser Morgan Freeman -bromeó- o, por qué no... Cary Grant.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Ríndete, Scarlett

Aunque IMDB haya incluido a Kevin Bacon en el reparto de New York, I Love You, cinta que reúne 11 historias de amor habitadas en la Gran Manzana, la que protagoniza el actor no podrá verse en las salas de cine. ¿Por qué? Si les digo que Scarlett Johansson es quien la dirige, ¿será la respuesta que los satisfaga?
Según The New York Post, dicho cortometraje es "insufrible", y no obstante las declaraciones de los productores del filme (los mismos de Paris, Je t'aime), quienes mencionan que la exclusión fue porque la trama no encaja con la premisa y no porque sea mala (entonces, ¿como pa' qué colaboró?), tendremos que tomar en cuenta el poco talento que la ex rubia ha demostrado frente a las cámaras... y nulo ante un micrófono.
El corto podremos conocerlo sólo a través del DVD. ¡Ay, menos mal! (¬¬)

En fin, que en la gran pantalla no compartirá créditos con Natalie Portman (que también debuta como directora y ella sí podría tener mi confianza) y Brett Ratner, entre otros directores internacionales.

Conclusión: todo lo que no se relacione con su trabajo actoral (y tengo mis dudas al respecto) será innegablemente "insufrible".

Larga vida al cine... y a quienes saben hacerlo.

jueves, 30 de abril de 2009

Para la niña que llevo dentro

Algo que en verdad podría seducirme casi casi como un hombre con lindos bíceps es el cine mexicano de la época de oro.
A punto de lanzarme a la cama (sí, sola), le di un último vistazo al bloque cinematográfico de la cablera y me topé con una cinta muy alusiva al día que está por expirar: Corazón de niño (1962). Ñoñón el nombre y la trama, pero con una fuerte atracción: el elenco, encabezado por el galardonado y aún alabado Ignacio López Tarso, pero sobre todo por el director.
Hace más o menos dos semanas hablamos Chac y yo en el h. espacio radiofónico sobre cierto personaje que a todas horas (hasta anunciando omeprazol) vemos rondando las grillas televisivas: Julio Bracho, sobrino nieto y homónimo del gran batuta en la etapa florida del cine nacional. Pues esta peli acredita al talentoso icono de aquellos ayeres. Filmes como Historia de un gran amor (1942) con el 'Charro cantor' (verso, verso), Distinto amanecer (1943), con su hermana y actrizaza Andrea Palma, Canasta de cuentos mexicanos (1956, basada en el noble libro del 'gringo' y admirador de la cultura mexicana B. Traven) y La sombra del caudillo (1960), entre otros clasiquísimos, forman parte de la gran trayectoria del también guionista y padre de la actriz telenovelesca Diana Bracho.
Corazón de niño narra la historia de un profesor, quien llega a remplazar a un maestro finado en una pequeña escuela rural. Cada caso infantil es un recorrido por los amaneceres de quienes, bien portaditos y no tanto, forjan sus vidas en torno a este generoso y patriota académico, entre muertes y ausencias paternales, así como carencias, mientras uno de los chicos se recupera de un pie lesionado por un camión cuando éste salva la vida de un compañero. Aaaahh, qué bonito...
Ni modo, ya no me dormí; es que es inevitable pasar por alto joyas de este calibre.

De Película, fuera de cualquier churro ochentero liderado por Alfonso Zayas y sus secuaces, te agradezco que transmitas producciones como ésta.

jueves, 23 de abril de 2009

Hey, Kid... my kid

Hay un estilo lúdico en Steve McQueen que me enloquece, además de un aire de indiferencia en sus rasgos apacibles, mientras una mirada metódica descansa en su sonrisa infantil.
Pero no podría ser un perverso; sólo es un chico americano que ama las trepidantes historias sobre ruedas, en torno a un paquete de naipes o del desquicio que impulsa a internarse en una fuga constante. Así podría burlar a los salteadores de ganado o a Lancey Howard, interpretado por el mismísimo Edward G. Robinson.

Y en la reconstrucción de una efigie que venero cada noche liderando mi cabecera nocturna, deleito con atención –aunque escriba estas líneas– The Cincinnati Kid de Norman Jewinson, timón en cintas como The Thomas Crown Affaire, Jesus Christ Superstar, El violinista sobre el tejado y En el corazón de la noche. Y Terence no deja de sonreir.
A diferencia de caras sin mácula, como la faz de Paul Newman, este blondo de ojos azules muestra imperfección con agallas. Y si creímos en su personalidad solitaria en cualquiera de sus personajes, siempre hubo en sus gestos una petición de compasión y apetito de amor cuando perdió la buena suerte en un trascendental juego de cartas y frente a un pequeño bolerito de color. Y también 'the King of Cool' sintió miedo. Hasta cuando estuvo en el reformatorio, por su exacta rebeldía, mucho antes de convertirse en actor.
Prudente, cauteloso, de labios homogéneos y con un carisma que sólo admiradoras como yo podremos percibir hasta el final de los tiempos.
Murió cuando yo tenía 6 años y él, 50 –yo, en el DF y él, en Ciudad Juárez– por un infarto debido a los tratamientos contra el cáncer de pulmón.
Me desarmo cuando sé que habrá una transmisión de sus filmes.

miércoles, 8 de abril de 2009

Réplicas afortunadas

Y le dije a Chac: "No es mi tipo, pero...".
Hugh Jackman me agrada sobremanera. Y no por ser el Hombre Vivo Más Sexy del 2008, sino porque tiene cualidades que pocas veces nos muestran seres bienacidos.
Canta, baila, actúa, no es gringo, es muy carismático, guapísimo y con unos bíceps de no creer. Nada más observen...
A diferencia de que nunca interpretó a un mutante con superpoderes, Archibald Alexander Leach, alias Cary Grant, es la referencia más cercana con la que podría compararlo.
Y otras coincidencias son que tanto a Grant como a Jackman los dejaron sus santas madres cuando tenían 8 años (una fue a parar al manicomio y la otra regresó a Inglaterra dejando a Hugh en Australia) y los dos debutaron en el teatro musical. Además, tienen sangre inglesa.
No podía dejar pasar un post de tan supremas deidades. Ni las damas y uno que otro caballero...

martes, 7 de abril de 2009

Mi perverso favorito

Poco se habla de la cinta Gentlemen Don't Eat Poets en Internet, pero por la escasa información supe que es mala (en la barra de Cable la peli tiene sólo estrellita y media). Sin embargo, tengo, debo, es imperativo que la vea. Imperdonable si no es así.

Hace más de 10 años, en la búsqueda de todo material que acallara mis perturbados deseos, encontré el soundtrack, cuya música incidental fue compuesta por Anne Dudley, quien sonorizó Crying Games y American History X, entre otras muvis. Experimentada, la muchacha. Y el jazzecito "This Was Never Meant To Be" está entre los imagetracks... adivinen de quién es.

Hoy me enteré que Europa Europa transmitirá el filme. ¿La historia? Un pervertido mayordomo colma sus instintos con quienes habitan la casa donde trabaja –o sea, agarra parejo–, cuyo dueño es un millonario excéntrico que tiene en el olvido a su muy aburrida esposa.

Las ínfimas críticas mencionan que en este 'thriller psicológico malogrado con algo de humor negro' habría sido mejor tener a un protagonista más lascivo, intenso... Me vale madres: sé que habrá sexo y el autor de tales escenas mostrará la belleza que subrepticia o escandalosamente ha entrado en mis sábanas desde que hago uso de mi razón lujuriosa, porque para mí ha sido lo necesariamente perverso para que no pierda detalle esta noche a las 22 horas. Seee...

domingo, 15 de marzo de 2009

Ay, ya no, por favor

Aunque el inválido conocimiento hace de esta humilde escribiente una poco calificada crítica, es inevitable opinar sobre ciertos comportamientos de algunos figurones (sí, hablando de nalga, bíceps, wathever) con respecto a su trabajo, como la Johansson, que si la llegué a estimar por sus momentáneos aciertos (claro, durante toda una película no podría, ahora lo sé) en Vicky Cristina Barcelona, ya cayó de mi gracia, pues la veremos –again– como femme fatale al lado del suculento Robert Downey Jr. para el 2010. Ése es, quizá, mi mayor coraje. Pero eso no es lo malo (a nadie le importan mis celos enfermizos). Chequen esto:
Ambientada en el año 200 antes de Cristo, The Amazon Warrior relatará la historia de una bella mujer (Johansson) que, tras presenciar el asesinato de su familia, buscará sin descanso dar con los asesinos para vengarse. En este camino, esta joven vengadora se convertirá en una excelente luchadora de armas tomar. (EUROPA PRESS)... O sea, algo así como una porno ochentera que puedes ver en Golden Choice.

¿Y quién la va a dirigir, quién escribió el guión? ¿Albert Pyum? ¿Arthur A. Seidelman? Y agréguenle creadores mediocres con historias bien pinches y manoseadas... como quisieran tener a la trompuda en cuestión los varones, razón por la que dejarán sus valiosos morlacos en la taquilla (también las arcas del piratero cuentan) para ver esta pifia.

Ok, ok, soy mujer, y acepto que esa Scarlett "está como quiere" cualquier hombre, aunque no por eso no me gustaría sorprenderme con una actuación memorable... pero que no sea de prostituta o drogadicta, por favorcito.
¿Dónde están las Ava Gartner de corazón desgarrado con todo y melena hipnotizante; Katharine Herpburn con su invaluable porte de emancipación pero arrodillada ante el amor; una Ingrid Bergman que, bronceada, rezó por su amado en la Guerra Civil española o ataviada de monja, y la frondosa Sophia Loren haciendo estriptis frente a un sacerdote o interpretando a una desaliñada ama de casa agradecida por tener un día especial y enamorada de un homosexual? Señoras, pueden ser cachondas y actrices, de veras.
Ni se diga del sector masculino, que también está bien podrido.

¿No que mucho BAFTA y no sé qué? Querida, ser hermosa debe ser un plus. Nada más. Ahi'stá la 'Pe', que luego del Oscar (que también es una shit) ahora resulta que será ¡uno de los Ángeles de Charlie! Hágame el grandísimo.

Y así como vamos, no se sorprendan si Robert Plant o Bob Dylan quieran darle a la otrora rubia pseudocantante una que otra letrita para su siguiente disco, porque seguro lo habrá. Me parecería tan aberrante como sí Paris Hilton le propusiera a Paul McCartney hacer un dueto... por supuesto que el ex beatle le pintó güevos.

Pfff, qué mierda se respira en la industria.
Pero mejor me sacudo la mala vibra y recuerdo lo bien que la pasé ayer con Roma, mientras me lanzo a ver Ed Wood. Ipso facto.

lunes, 23 de febrero de 2009

Galanzón ojazos verdes

Como parte de la evasión que resulta muuuy natural frente a situaciones por demás estresantes, describo con gran frenesí a ser de cautivadoras características que, estoy segura, no pasa inadvertido para la comunidad femenina : alto, guapo (tanto las damas como los caballeros me han dado la razón), cabello oscuro, piel blanca, mano grande (buena pa'l manazo), de indiscutible elegancia y unos ojos verde agua que enturbian cualquier belleza masculina que se le ponga enfrente.
¿Quién es? Sólo les puedo decir que este dios 'del entretenimiento' existe y que tiene una sonrisa encantadora.
Requetebendita sea la madre que lo parió...