1. Te ven de lejos, entrecierran los ojos y te sentencian "tú tienes algo, canija, ya te conozco", y aunque no fumen, te dicen si no quieres un cigarrito, para ser todo oídos y que despotriques a todo lo que da.2. Los visitas, dejan todo lo que están haciendo para hablar de cine, de Dario Argento y Scarlett Johansson, sin importar que en la pantalla y el escritorio hay un montón de páginas qué revisar.
3. Te enseñaron inglés, llegan y hacen bromas de tus ojeras, preguntan cómo va 'todo' y ofrecen una oración por tu tranquilidad.
4. Te visitan cuando más chamba tienes, te saludan, dejan un libro en tu escritorio y un "me voy, te ves apuradona" te arranca inevitablemente la sonrisa.
5. Detonan la risa escupitona con cualquier babosada haciéndote el día, mientras te hablan de "¡qué bueno está Mark Wahlberg!" y un 'muac' tronador remata la charla.
Ah, canijos, cómo quiero a estos hombres.








