Nadie se salva del caos, donde las tragedias se dan una a una sin que nos demos cuenta. No hablaré de específicas categorías porque nunca terminaría. Simplemente, las recuerdo a un año (y durante esos 360 y tantos días), del que poco a poco adopto cordura y ganas para intentar superarlo. Pero, finalmente, qué es el tiempo en sí para un Universo que se cae a pedazos mientras nosotros, tan pequeños y sensibles, recapacitamos en nuestros planeta interior. Sólo desde adentro podemos descubrir las respuestas para vivir mejor y así, ayudar un poco a que los grandes confictos no nos afecten demasiado.
¿El punto? Los que se han ido y los que aún están, pero lejos de nosotros, sabrán comprender que no basta un año ni mil para conformarnos con su ausencia. Pero estamos trabajando para vivir sin ellos.
A esos dos hombres... los extraño y necesito, en verdad.
domingo, 20 de julio de 2008
viernes, 18 de julio de 2008
miércoles, 16 de julio de 2008
Bla, bla, bla antes de las 9
Este dolor de hombros ya llegó hasta las muelas y me tomé en tiempo récord un Red Bull para masacrar el sueño. Recuerdo que los sorbitos –como en el amor– eran algo deleitable.
Mientras el ácido azul descarna los brazos de Morfeo y las piezas dentales resisten la hecatombe, me acaricia el suave bebop incluido en lo nuevo de la Wilson... una mezcla de cartón piedra, aguadez somnolienta y sutileza auditiva formando un ente ataviado con 'trapos' aptos para una cena pi.ar a las 9 de la noche... ¿Es eso posible fuera de cualquier ficción?, me preguntaría esa Púrpura atenta a cualquier cotidianidad para plasmarla en un h. blog nada surreal.
Es que como que yo no me siento 'yo' con esta ropa que no le ayuda en nada a mi cómoda pesonalidad... ¬¬
Mientras el ácido azul descarna los brazos de Morfeo y las piezas dentales resisten la hecatombe, me acaricia el suave bebop incluido en lo nuevo de la Wilson... una mezcla de cartón piedra, aguadez somnolienta y sutileza auditiva formando un ente ataviado con 'trapos' aptos para una cena pi.ar a las 9 de la noche... ¿Es eso posible fuera de cualquier ficción?, me preguntaría esa Púrpura atenta a cualquier cotidianidad para plasmarla en un h. blog nada surreal.
Es que como que yo no me siento 'yo' con esta ropa que no le ayuda en nada a mi cómoda pesonalidad... ¬¬
martes, 15 de julio de 2008
Sublime (¡qué día!)
lunes, 14 de julio de 2008
domingo, 13 de julio de 2008
Una invitada especial
Loca-Flaca, o al revés para los cuates, pesa algo así como una cantidad que no llega al gramo, gusta de revolcarse en el sillón, trapos y todo material acogedor (como la panza del Gordis) y sorprende con uno que otro langüetazo en las fosas nasales.
Para dormir, sólo necesita de un centímetro cúbico para respirar debajo de las cobijas y es buena para calentar los pies (lo descubrí anoche).
En un mes se va. No dudo que la extrañaremos. Sobre todo la dueña del recinto. Pero algo me dice que su estancia durará más de este tiempo porque es encantadora. Muy cagada, diría yo.
Fica, gorda, a güevo que no te olvidamos.
sábado, 12 de julio de 2008
Bla, bla, bla
Estoy un tanto preocupada. Por más que quiero justificar tanta rareza en algunos sueños que he tenido últimamente, como que no puedo.Yo que no paraba de compartir espacio 'inconsciente' con esos dioses del entretenimiento, mientras ofrecían sus más amables cualidades, hace algunas noches no hay otra cosa que muertes, fantasmas y desesperantes letargos, al tiempo que un par de bebés se deslizan de la cama... Sin sentido. Si bien así son algunos sueños, éstos los había 'vivido' cuando cenaba demasiado.
Sería tan bueno recurrir a traductores cada que suceda.
Es que después de soportarlos, uno despierta, primero: sollozando, impactado, inmediatamente después llamas al ser protagónico y, gracias al supremo, sabes que está bien... vivo. Segundo: asustado, agitado, recordando una y otra vez esa puerta que, al mismo tiempo que un grito aterrador pronunció una extraña palabra, te prohibió salir de un cuarto casi conocido. Y tercero: triste, incapaz e insignificante, luego de que alguien te pidió que cuidaras a un indefenso bebé y se te olvidó porque dormiste demasiado. Te levantas, lento, como de haber reaccionado de un desmayo, y lo encuentras al borde de la cama a punto de caer y, aun así, no haces nada, cierras los ojos y al abrirlos, el chico ya está en el suelo, callado, y a un lado, uno más pequeño y desamparadamente desnudo... y no haces nada porque la debilidad te lo impide. Y te vuelves a desmayar.
El estrés, dirán algunos.
Yo digo que... no sé. Pero que ya es muy seguido.
Por eso, sin temer dormir, invocaré a mis superhéroes o, no importa, a Collin Farrel otra vez, y cerraré los ojos para volver a despertar con una sonrisa maliciosa y, satisfecha, iniciar un día más.
Qué buenas son las pesadillas para agudizar la tensión en mi cuello, chingaos...
viernes, 11 de julio de 2008
Hell... love
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