miércoles, 12 de noviembre de 2008

Biografía semanal

Según los astros, que esta semana, este... a ver... ¿cómo dijeron?... ah, sí, "te vas a sentir desmotivada, insegura y cansada en tu trabajo y te preocuparán tus deudas".
Lo que sí sé es que mis motivos para no sentirme insegura y cansada están a unos días de aparecer... en mi recibo nominal. Así que mi preocupación bajará unas dos rayitas de las 10 que me atormentan. Sí.

martes, 11 de noviembre de 2008

Bla, bla, bla... (Mañana es hoy)

Sí, tengo problemas con la disciplina, con eso de comer a mis horas y alimentos buenos para mi salud. Tengo graves problemas con las agendas, que sólo respeto cuando tengo que entregar la edición, y también soy poco seria en eso de dormir cuando ya el cuerpo está cansado... mas la mente sigue funcionando como si fueran las 12 del día. Pero pregúntenme a las 12 del día de mañana y creo que no estaré tan despierta, pues me he puesto a escribir a la 1 am ya en mi cama (nueva mala costumbre, pues sé que lo volveré a hacer), después de ver los primeros dos capítulos de Sex and The City por Cosmopolitan TV, mientras comía una Maruchan de camarón. Y si tuve la oportunidad de salir a las 10:34 de la oficina (cuando 'terminamos' de entregar la revista a Producción), lo hice a las 11:00 pues me sentí cómoda en mi silla negra frente al monitor mirando Desde Gayola a través de You Tube... Como que no me desconecté hasta que mandé el último e-mail a las personas que debían enterarse del cierre definitivo de la publicación de diciembre.
Mañana es hoy, diría mi inconsciente cuando aún trabaja aunque tenga cerrados los ojos. Indisciplina mental. Hasta en los dedos cuando teclean con fluidez como ahora... Pero mañana es hoy, diría el reloj que advierte que ese temblor en mi párpado izquierdo no está nada bien y debo descansar, mientras Jamie Cullum se oye en la radio y recuerdo que Ze y yo cantamos sus canciones en el Metropolitan hace como dos años en el Festival de la Ciudad de México.

Listo. Cierro transmisiones (qué ganas de estar ahora en una cabina de radio y decir que la rola que escucho es Love Me or Leave Me con Nina Simone, aunque me guste más con Sarah Vaughan...).

domingo, 9 de noviembre de 2008

Del tiempo

Mientras hago un esfuerzo por dormir ahora que son las 10:30 de la noche (será mejor que descanse, por aquello de los desgastes semanales), oigo una de las tres canciones que no puedo dejar de escuchar (ahí luego les platico sobre esta lista y otras más) y me resguardo en el recuerdo de esos instantes, en los que un par de brazos (con bíceps incluidos y requetebien construidos) me aprietan hasta que mi frente se esconde en ese su cuello de mis delirios... Son esos ratitos en los que el alma descansa, como ahora, en mi cama.
Ah, qué momentos, qué paz... ah, qué caray.

El tiempo en mis manos, tú en mis brazos.
Nada, aunque el amor a la vista.
Entonces, si tú caes de una vez por todas,
veré mis sueños hechos realidad.

Momentos libres
con alguien que te importa;
una historia de amor para dos.

Y así con el tiempo en mis manos
y tú en mis brazos,
el amor en mi corazón, todo para ti.

Nota: Sí, acertó usted: es Bryan Ferry. Una verdadera hermosura.

Recarga

Si las energías tuvieron que ver para eso de la resistencia semanal, creo que sin ellas, habría llegado a la mitad de la jornada.Thanks, lord! Es que entre avionazos (soportando el tráfico infernal), una maldita cucaracha del tamaño de sus ancestros en mi clóset, el desalojo sorpresivo de la editorial por una fuga de eso que hace que huela gacho el gas, pagos fantasma de facturas que ponen en riesgo la salida de la revista y, de su contenido, una que otra desaprobación del 'cliente', me dejaron peor que si hubiera ido a bailar a Chalma con un chingo de mandaditos que pedir.
Sólo espero que la próxima sea una semana más normalita y que pueda entregar de una rejodida vez la revista.

Este... Amén.

lunes, 3 de noviembre de 2008

De energías

A pesar de la gran necesidad de seguir en la cama –de mí, hasta las 12 del día– una vez de pie, esta mañana sentí una extraña energía a favor de cada uno de mis otroras pausados movimientos. Sé que NO es debido a...

1. El poco tiempo para el lavado, pulido y encerado habitual. Se me hizo tarde.

2. La luz natural que entra en mi casa, ya con este horario de 'no verano' antes de salir.

3. Los 10 grados sobre cero, pues mientras más rápido te frotes con la esponja, más pronto sales de la impía regadera.

4. El café matutino (si hubiera sido otra actividad mañanera, pue'que...)

5. Que mi 'yo' interior me dijo: "¿lista para los enervantes arrimones y olores metromicrobuseros?".

6. Que es semana de cierre (y no pude editar tres secciones el fin de semana por falta de espacio en mi lap).

Yo creo que... vamos a ver... Sí, comprobé (again) que me gusta mi vida, así, ordinaria, que se pierda en la gran masa humana que transita en mi amada cloaca defeña, mientras me dirijo a mi h. recinto laboral por medio de mi cuerpo completito, medio jodidón pero completito, y que a pesar de una que otra desaveniencia ecónomica, cómica, mágica y sentimental (es que a veces como que siento que deja de funcionarme el corazón), cumplo objetivos y no he hecho tan mal las cosas.

Y va una tarea más: la última edición del año. Ok.

viernes, 31 de octubre de 2008

Hoy no hubo...

Llegué tarde a la casa. Luego de todo un día en la oficina, como siempre se encontró disponible el Oxxo que está a unos pasos de aquí. Y como lo prometí, fui por el vodka que no debe faltar en mis territorios de decoración en rojo (no, no es púrpura) y cuadros amigables. Además, es lo que tomaré mañana cuando me reúna con los broders en torno a la ofrenda en honor a 'nuestros muertitos', tan cariñosamente creada por mi hedmanita. Pero del delicioso néctar, no hubo el que yo quería: una botella esbelta de color azul y que me trata tan dulcemente al día siguiente de una buena peda con él. Se llama... siempre se me olvida... ah, Götland, así que me decidí por uno que, según el que atiende, es igual de generoso: Karat. Sepa. A ver si es cierto.
Pues no desaproveché tenerla tan a mi merced que ya me estoy adelantando a la celebración. Es que uno se acostumbra al alcohol en ciertos días de la semana... de unas semanas para'cá. Pero ahora estoy sola. Y siento la ausencia. Mucho. Y no sólo por tomar de a solapa. Es que los viernes anteriores era bueno que, después de una función en mi querida Cineteca, Quique y yo nos dirigiéramos a algún lugar cercano a conversar con una espléndida dosis de cerveza. ¿Qué tan preocupante es el hecho cuando se vuelve necesario? ¿El hecho? ¿El alcohol?... ¿Quien me acompaña? Lo cierto es que es un poco incomodón cuando no se lleva a cabo. De la editorial para acá, traía mi cara de fuchi.

Señores, este viernes no hubo de eso que tanto me gusta. Pero, qué chingaos, disfrutaré del nuevo hallazgo y de conversar con ustedes. Sí.

Nota: el de la imagen no es el vodka que me estoy ejecutando. Ha de ser una edición como superespecial... ¿Será tan malo que ni foto hay? Ay, ya me dio miedo...

UPDATE A LA MEDIANOCHE: Cambio de planes. Hay visita al Pervert con gran compañía la noche del sábado, cortesía mensaje de última hora vía celular. Ni modo, me sacrificaré ¬¬

jueves, 30 de octubre de 2008

¿Yo, excesos?

Ha pasado ya un buen tiempo que no elevo mis niveles de vigilia, que no arremeto al teclado y no le doy mil vueltas a los brazos del reloj después de las horas 'prudentes' para trabajar. Y lo escribo un tanto desganada por ese irracional deseo de que vuelvan los desvelos, mucho cigarro y un par de dosis benévolas (o sea, sin marearme) de vodka para eso de la inspiración sobre un word, escribiendo de cine, y editando temas varios frente al Indesign, escuchando a la Simone, Coltrane, The Cure, etc., y sólo durmiendo lo necesario para no recibir la luz del sol con los ojos abiertos y no me sorprenda el vampirazo... Es que, señores, yo era mejor conocida por eso. Claro, el cuerpo se ha puesto rejego y ya quiere descansar más temprano. Y no lo había notado con atención, pero ahora, por poco que le dé más marcha al motor, éste revienta en mi rostro mostrando grietas y unas abismales manchas grisaseamarillentas debajo de las cuencas oculares. Así fue antes. Y no importaba. Más maquillaje y ¡listo! Y si se notaba, pues me valía madres.

¿Es un exceso que piense en excesos tan productivos como ése, en estos días que ya se ven más las ojeras, me dé la reuma más seguido y que la gastritis sea una buena razón para no pensar en nada más que en ella y olvidarme de tonterías, como pensamientos y recuerdos inservibles y deudas con los bancos?

La verdad es que, con todo y la editada, mi actual puesto no da para eso, pues las otras tareas – administrativas y muy de... sonreirle a la gente para negociar contenido– ahora son para los días hábiles y en horarios de oficina... Aunque puedo ayudarle a la h. coordinadora, a los no menos h. colaboradores y doble turno, mientras ahorro una lana del presupuesto editorial para comprar más fotos para el rediseño... ¬¬

Iguanas... y muchas vacas

Tengo un pequeño portatoallas en forma de vaca. Ahora está en reparación. Debo comprar pegamento para que siga funcionando.
Mi querida vaquita, además de ser muy útil (la toalla no se ve muy bien que digamos ahí medio colgada en el espejo), es un pequeño homenaje a ese fan de Led Zeppelin y El club de la pelea, que a través de los malos y buenos tiempos ha estado en mi vida por más de una década, paciente, dispuesto. Cabe mencionar que el encantador rumeante tiene una especial traducción entre nosotros.
Pasadito el día de mi cumpleaños recibí un regalo que me es difícil de valuar: enterarme que soy una de las mujeres esenciales en su vida. Y estar muy cerca del nivel de importancia que sus dos pequeñas hijas, bueno, ya es decir.
En fin, que 'ojalá' los vientos del sur (y si los h. profesores morelenses no disponen otra cosa) puedan traerlo otra vez por estos lares defeños... Digo, si logra olvidar las insoportables horas que sufrió sobre los asfaltos congestionados hace unas semanas...
Igual lo extraño, my dear bro.
Vacas, muchas vacas.