lunes, 23 de febrero de 2009

Galanzón ojazos verdes

Como parte de la evasión que resulta muuuy natural frente a situaciones por demás estresantes, describo con gran frenesí a ser de cautivadoras características que, estoy segura, no pasa inadvertido para la comunidad femenina : alto, guapo (tanto las damas como los caballeros me han dado la razón), cabello oscuro, piel blanca, mano grande (buena pa'l manazo), de indiscutible elegancia y unos ojos verde agua que enturbian cualquier belleza masculina que se le ponga enfrente.
¿Quién es? Sólo les puedo decir que este dios 'del entretenimiento' existe y que tiene una sonrisa encantadora.
Requetebendita sea la madre que lo parió...

viernes, 20 de febrero de 2009

Pasa... ¿ligera?

Eso de los calorcitos que se avecinan ya me está preocupando.
"¡Maldita primavera!", exclamé alguna vez cuando las sudoraciones extremas no hacían juego con mi estado de ánimo. Agh. Hasta un criadero de hormigas invadió mi cama, mientras la soledad lamía mi cuerpo como perro en sus heridas.
Ahora, si la angustia por los ardores venideros me quita el sueño es sólo porque...
En fin. ¡Bendita primavera que detonas los deseos carnales y amorosos en nosotros los jariosos mundanos, mientras vemos refracciones emanadas del asfalto!

miércoles, 18 de febrero de 2009

Las cosas que quiero right now!!

1. Sexo despiadado encima de una máquina tragamonedas (sabrán con quién cuando les diga que acabo de ver Jamón, jamón)

2. Dormir (anoche me tomé cuatro vodkas, fumé a rabiar y me fui a la cama a las 3:00), invocar a todos los santos y seguir durmiendo

3. Una sesión incansable de historias woodyalinescas

4. Salir de la incertidumbre para dejar el limbo en el que estoy

Hasta eso no es mucho.

martes, 17 de febrero de 2009

...

Gulp... No puedo... Mejor cedo la palabra.

jueves, 12 de febrero de 2009

Mi casa... su casa

He comprado flores (y floreros, porque no tenía), Malbec mendocino, velas; he limpiado la casa (después de un lustro de no hacerlo), medioescombré la cocina (que más bien parece cuarto de triques)... Son las 12:07 y escucho "So What" de Miles Davis y me fumo el cigarrito acompañado de una cerveza bien fría contemplando el trabajo terminado... ¿A qué se parecen estos singulares preparativos? Mañana-hoy tendré una visita especial.
Si hubieran sido mis difuntos e idolatrados padres habría lavado el sofá de esos vestigios amorosos de los que alguna vez escribí. No, no son ellos. Por eso, sólo bastó una mantita que hace juego con mi decoración como siempre ha sido.
A quien me visita le tomaré fotos en mi entorno personal. Una imagen que deberá estar entre mis cuadros. Habrá musiquita agradable, queso y jamón serrano (ese ser de espigada y hermosa figura los traerá), platica amena y confesiones, muchas confesiones. No, no es un sacerdote.
Espero con ansias su asistencia. Es que cuando nos conocimos no había nada que delatara mi personalidad, la que siempre deseé que llegara. Y ahora quiero que me conozca más allá de llamadas por teléfono, conversaciones por el chat y copeo en su casa y algunos bares. Quiero que vea mis cuadros, mis fotos... Mis libros, mi lap y todo lo que muchas veces le describí. También quiere conocer en vivo lo que me rodea. Esa persona es muy especial para mí. Y no, no es mi bro-moxo porque él ya vino. Ni alguno de mis hermanos.
A esa persona, ah, cómo la estimo, y merece el mejor recibimiento.
Ya quiero que venga.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Porque ustedes lo pidieron

Con una que otra intención de mentarme la madre a través de toda la simpatía y querencia de los demandantes, hago público este blog.
Ya, pues, ya está.

Entrañable enemigo

Hablar de Peter Lorre es aventurarse a conocer un sinfín de personajes que, si bien se encontraron detrás de los grandes protagónicos, fueron esenciales en historias inmortales. El sujeto diminuto e indeseable que toda trama del cine noir debe contener.
Pero no siempre sólo incluido en el reparto, pues la carga emocional que una cinta como M, del visionario director alemán Fritz Lang (la primera cinta hablada de Lang y, dicen, su favorita), únicamente debía interpretarla con el rol principal un hombre de estampa impresionista como la de Lorre. Sí, un abyecto asesino de niñas en la Alemania de los treinta, que se presenta escurridizo con su sombra estremecedora plasmada en las paredes, mientras silba "En la gruta del rey de la montaña" con escalofriante frenesí, anunciando su siguiente crimen... del cual, con todo y un perfil mezquino, supimos que “esa cosa maligna en su interior, ¡el fuego, las voces, el tormento!” hacían que actuara vilmente como extraña justificación.
Y así como personajes de este calibre, hubo otros que hacían juego con los héroes del cine clásico europeo y, posteriormente, de los fabricados en la lucrativa meca hollywoodense: al lado del inmutable Rick en Casablanca o del afligido Bob en El hombre que sabía demasiado, siempre con un aspecto desvalido e inquietante, pero lleno de maldad o ambición, según fuera el caso, sin olvidar al Dr. Herman Einstein, en la comedia Arsénico y encajes negros, uno de los filmes con los que en marzo mi canal favorito hace un tributo al actor húngaro a 45 años de su muerte, como ejemplo irrebatible de su importante presencia en la cinematografía. Es más, Lorre fue el alcaloide de Humphrey Bogart para lanzársele a la bella Bacall.
Adoro a este hombre, sobre todo porque M fue la primera película alemana que vi... Misma que no he conseguido más que rentada.
Larga vida a László Löwenstein.

domingo, 8 de febrero de 2009

Del verbo Querer

Escucho "My Player" con Harry Connick Jr. y la dirección de mis plegarias es hacia los querendones seres míos que no paran de pensar en mí. Con los que me divierto, con los que riño, con los que asiento que quiero mucho y que vale la pena quererlos y con los que, de alguna manera, apoyo en tiempos de crisis (aunque digan lo contrario) y que sigo queriendo... aunque digan lo contrario... Con ellos estoy, en horas de incertidumbre, de zozobra, de no saber cómo explicar que me encuentro tan fuerte y queriendo continuar con mi revista como fue en otros tiempos.
Una aplegaria por todos. Una plegaria por mi revista que quiero tanto.