Lo dicho, los lunes son de buenas noticias (recuerden que el anterior supe que iría a Argentina, yuju!): confirmé que mi mejor amigo es ganador.
Aplausos para mi bro. Yeah!
lunes, 31 de marzo de 2008
A 12 compaces
Hoy ando bluserona. Relaja y, además, evoca... No, no ando tan triste, más bien reflexiva, con trabajo y medio evasiva... Eso que, a la N potencia, sentían los drogadictos intérpretes de estas obras maestras. Por eso se drogaban, ¿no? Para mí, qué más sustancia que rolitas como éstas.
Ah, qué caray.
Get It While You Can... Del 'sí se puede' al 'la neta ya ni sé'.
My Melancholy Blues... De cortarse las venas...
Since I've Been Loving You... No'mbre, pues sin comentarios.
Ah, qué caray.
Get It While You Can... Del 'sí se puede' al 'la neta ya ni sé'.
My Melancholy Blues... De cortarse las venas...
Since I've Been Loving You... No'mbre, pues sin comentarios.
domingo, 30 de marzo de 2008
Re linnndo...
Son las 9 y cuarto de la mañana (hora pampera), estoy en el aeropuerto y con una vaca encima (por el cansancio y las toneladas de carne que me embutí), en una PC (agh) y con muchas ganas de quedarme, pero, ni hablar, tengo que regresar. Si bien me va, llegaré como a las 8 pm hora Mexicalpán de las Garnachas para esperar otras cien en los retenes y esperas reglamentarios, y después dirigirme a mi dulce hogar.
Mañana hay que hacer trabajo de oficina (aquí fue de campo... y de calle, restaurantes, camionetas... porque hasta en el transporte local y comiendo hacíamos entrevistas), teclearé sin descanso y pediré a la naturaleza que haga crecer dos brazos más para terminar a tiempo los pendientes.
La neta, no extraño nada (nótese que no escribí 'a nadie'); es que es tan lindo este país, que pasaría mucho más tiempo en él. La gente, la comida (miren que no me dio un infarto), los vinos, la cerveza... ¡los 're linnndos'! (habría sido perfecto sin ese su viaje a Córdoba. Querido, ya habrá tiempo... Ojalá). Vaya usté a saber si me quedo más de un mes y no muero por ver, leer y escuchar a mis entrañables.
La cosa es que, mientras espero la hora de abordar, no pude evitar llenar el hueco de este blog, ya de cinco días.
Cuando llegue, por favor les pido aplausos.
Mañana hay que hacer trabajo de oficina (aquí fue de campo... y de calle, restaurantes, camionetas... porque hasta en el transporte local y comiendo hacíamos entrevistas), teclearé sin descanso y pediré a la naturaleza que haga crecer dos brazos más para terminar a tiempo los pendientes.
La neta, no extraño nada (nótese que no escribí 'a nadie'); es que es tan lindo este país, que pasaría mucho más tiempo en él. La gente, la comida (miren que no me dio un infarto), los vinos, la cerveza... ¡los 're linnndos'! (habría sido perfecto sin ese su viaje a Córdoba. Querido, ya habrá tiempo... Ojalá). Vaya usté a saber si me quedo más de un mes y no muero por ver, leer y escuchar a mis entrañables.
La cosa es que, mientras espero la hora de abordar, no pude evitar llenar el hueco de este blog, ya de cinco días.
Cuando llegue, por favor les pido aplausos.
martes, 25 de marzo de 2008
Por siempre, tuya
Es medianoche y bien estaría empacando para que mañana no me agarren las prisas. Con La agonía y el éxtasis en TV UNAM (¿me saben algo o me hablan al tanteo?) y un sueño casi perceptible (¿por qué es en el día cuando me caigo de cansancio?) preparo una que otra orden y dejo fluir los dedos sobre el teclado cual serpentinas al viento.
Hace frío y hasta llovió.
Pero es justa la vida: hace unas horas había pensado seriamente en pedir el próximo lunes para salir corriendo a cualquier parte desde el viernes por la tarde. Gastar dinero plástico y después decir "ahi veré cómo lo pago".
Es que hay algo en el aire de ciudad que oprime el pecho, las sienes (más allá del smog); además que demasiados días dando vueltas en un departamento pensando en la entrada de ese texto con lentes de pasta realmente no fue un descanso. Hay algo en el aire que me expulsa, es como uno de esos noviazgos que gritan distancia para mejor porvenir. Así estoy con la ciudad, somos imponderables mutuos... pero a veces nos cansamos del uno y del otro sin darnos cuenta. ¿Ven que no puedo estar tanto tiempo en el espacio del ser amado? Quizá fue el DF quien compró mi boleto de avión. Por nuestro bien.
Me voy a Mendoza por aire y luego hacia los Andes por tierra, pero antes una breve parada a Buenos Aires y así de retache el domingo. Mañana salgo de aquí a las 5 de la tarde para hacer la rigurosa antesala de tres horas y despegar a las 9:00 p.m. Y aunque trabajaré hasta el desquicio (también le haré de fotógrafa), servirá.
DF, amor mío, por nuestro bien me iré. No habrá infidelidad ni flirteos, que tu Rosa Púrpura por siempre seré.
Aplausos por el versito.
Hace frío y hasta llovió.
Pero es justa la vida: hace unas horas había pensado seriamente en pedir el próximo lunes para salir corriendo a cualquier parte desde el viernes por la tarde. Gastar dinero plástico y después decir "ahi veré cómo lo pago".
Es que hay algo en el aire de ciudad que oprime el pecho, las sienes (más allá del smog); además que demasiados días dando vueltas en un departamento pensando en la entrada de ese texto con lentes de pasta realmente no fue un descanso. Hay algo en el aire que me expulsa, es como uno de esos noviazgos que gritan distancia para mejor porvenir. Así estoy con la ciudad, somos imponderables mutuos... pero a veces nos cansamos del uno y del otro sin darnos cuenta. ¿Ven que no puedo estar tanto tiempo en el espacio del ser amado? Quizá fue el DF quien compró mi boleto de avión. Por nuestro bien.
Me voy a Mendoza por aire y luego hacia los Andes por tierra, pero antes una breve parada a Buenos Aires y así de retache el domingo. Mañana salgo de aquí a las 5 de la tarde para hacer la rigurosa antesala de tres horas y despegar a las 9:00 p.m. Y aunque trabajaré hasta el desquicio (también le haré de fotógrafa), servirá.
DF, amor mío, por nuestro bien me iré. No habrá infidelidad ni flirteos, que tu Rosa Púrpura por siempre seré.Aplausos por el versito.
lunes, 24 de marzo de 2008
Ardientes deseos
domingo, 23 de marzo de 2008
Los cura-todo
jueves, 20 de marzo de 2008
Cuando lloran los valientes
No cabe duda que tooodos llevamos nuestra cruz (por aquello de los días santos). No me considero religiosa, sin embargo, sé que hay una luz divina que da fuerza para cargarla. Hay cruces que parecen cien y hay que conservarse firmes ante las exigencias de este 'sagrado' símbolo, ese que detona debilidades, que requiere sacrificios, vamos, dejar de pensar en uno mismo.
No importan los objetivos, na'más se hacen a un lado por un momento en pos de los demás, mientras ellos se dejan llevar ante esa pequeña fortaleza, y aunque mínima, es lo mejor que tenemos y la que hará entregar cuentas ante ese algo supremo que observa sin decir nada, sólo observa. Ser valientes.
Así, recuerdo una vida plasmada en un gran libro y en películas viejas... esa historia que, ah, cómo da indicios de que fue verdad.
No importan los objetivos, na'más se hacen a un lado por un momento en pos de los demás, mientras ellos se dejan llevar ante esa pequeña fortaleza, y aunque mínima, es lo mejor que tenemos y la que hará entregar cuentas ante ese algo supremo que observa sin decir nada, sólo observa. Ser valientes.
Así, recuerdo una vida plasmada en un gran libro y en películas viejas... esa historia que, ah, cómo da indicios de que fue verdad.
miércoles, 19 de marzo de 2008
¡Santas funciones!
Con un importante escrito pendiente en un aterrador espacio en blanco, mucho tiempo libre y la espera de buenas nuevas, comienza esa maratónica sesión fílmica en los diferentes canales de televisión. Cada año es igual. Y no me desagrada. Si algunas son mis favoritas, hay otras que debo observar. De niña le presté la atención necesaria ("mira, ese es Richard Burton, ése, Victor Mature, la señora se llama Jean Simmons y la película se trata de que a ese señor se le bota la canica porque mató a Jesús..."). ¿Qué no era una de ésas donde 'el mesías' multiplicaba los panes y daba paz con sus palabras? Hasta en las épocas santificadas había crimen, conspiración y psiquiatría. ¡Oooohhh, gracias por la información, padre mío, no todo es ascención y gloria!

Y mientras el boca de enchilado (como cariñosamente le decía mi madre a Mature) y los geniales doblajes que facilitaban el disfrute (Jorge Arvizu, Víctor Alcocer y hasta Claudio Brook, que personificaría al mismísimo Cristo en Jesús, nuestro señor, por cierto muuuy chafa) hacían lo propio en la sala de mi casa con El manto sagrado, no imaginaba que a años de esas santas funciones de Pascua volvería a toparme con esta cinta y recordarla en un blog.
El mártir del calvario (cómo olvidar a Enrique Rambal, digno ejemplo para las estampitas que vendían afuera de la iglesia), Barrabás (ese Antonio Reina y su magnánima intepretación), Ben-Hur (slump... Charlton Heston... seeee) y demás serán las rigurosas historias que me remontarán a los momentos felices, acogedores, en los que la abuela corría escaleras arriba (sí, leyeron bien, corría) para avisarnos que ya había empezado la película. Y, chin, se quedaba. Y ay de nosotros si algunas eran subtituladas, pues nos chutaríamos la lectura de esta honorable anciana como si nadie supiera leer. Ah, qué mi Paxedis a.k.a. Beatricita (es que así se puso porque no le latió el nombre original.... pus hasta yo).
Por eso, esperaré en estos días de asueto esos títulos memorables con actuaciones no menos entrañables y de fastuosa producción. Aplausos, perdón: amén.

Y mientras el boca de enchilado (como cariñosamente le decía mi madre a Mature) y los geniales doblajes que facilitaban el disfrute (Jorge Arvizu, Víctor Alcocer y hasta Claudio Brook, que personificaría al mismísimo Cristo en Jesús, nuestro señor, por cierto muuuy chafa) hacían lo propio en la sala de mi casa con El manto sagrado, no imaginaba que a años de esas santas funciones de Pascua volvería a toparme con esta cinta y recordarla en un blog.
El mártir del calvario (cómo olvidar a Enrique Rambal, digno ejemplo para las estampitas que vendían afuera de la iglesia), Barrabás (ese Antonio Reina y su magnánima intepretación), Ben-Hur (slump... Charlton Heston... seeee) y demás serán las rigurosas historias que me remontarán a los momentos felices, acogedores, en los que la abuela corría escaleras arriba (sí, leyeron bien, corría) para avisarnos que ya había empezado la película. Y, chin, se quedaba. Y ay de nosotros si algunas eran subtituladas, pues nos chutaríamos la lectura de esta honorable anciana como si nadie supiera leer. Ah, qué mi Paxedis a.k.a. Beatricita (es que así se puso porque no le latió el nombre original.... pus hasta yo).
Por eso, esperaré en estos días de asueto esos títulos memorables con actuaciones no menos entrañables y de fastuosa producción. Aplausos, perdón: amén.
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