miércoles, 23 de diciembre de 2009
De un club que desayuna
Así como puedo tener al venerable Truffaut, en mi DVDteca también está esta joyita ochentera.
Malditas muvis
Estaba yo bien quitada de la pena cuando zapié con particular alegría los canales de cine que hay en la TV de paga. Leyeron bien: DE PAGA. Cuando, en uno de ellos, escucho que una voz chirriaba hasta las más profundas cloacas de la chafez. Era Gabriela Goldsmith en un escenario de cuadritos y espejos por doquier, mientras el Casio se daba vuelo. Y así empezó mi cinismo que no satisfice con sólo unos minutos, como suele ser cuando encaro estos bodrios. No. Seguí observando desfachatadamente, no sin antes voltear pa' todos lados y al mismo tiempo hacía como que estaba viendo una peli del Antonio Banderas joligudense (no, pus creo que salía peor) pa' que mi hermano (con quien comparto aún cocina) no me cachara en tan miserable vouyerismo.
Y así corrió la película, mientras desfilaban sus 'actores', desde Sebastián Ligarde, pasando por la entonada actriz, hasta llegar al soberbio histrionismo de Alejandro Peniche. ¿El tema? El sida. En una orgía de juego, droga y agujas con sangre, los protagonistas se explayan en un bipolarismo argumental detectable hasta su madre en un par de carabets, donde la joven ambiciosa cumple sus deseos de ser cantante, sin importar cuántos se la tengan que follar.
En fin, que esta joyita noventera terminó en espectacular exterminio de capos (cabe mencionar que la ocurrencia incidental al final de la cinta me recordó a Woody Allen, en algo así como en que el 'supuesto más pendejo' se queda con la mayor tajada, pero se lo carga la chingada por un inocente descuido de cálculo), al tiempo que el virus acometía los cuerpos de los implicados en el drama amoroso-cómico-mágico-musical (recuerden que por su OST me quedé), el cual después de más o menos 48 horas comenzó a deteriorar la salud de, por ejemplo, un inocente niño, pronunciándose en una incesante tos (sí, claro, por supuesto, era el siglo pasado y se sabía nada de la enfermedad). El apocalipsis o, como berreó Jairo poseso de Ligarde o al revés, cuando supo su desdicha: "una maldición". Pero el amor lo salva todo y el que le profesa a la dama, junto al clamor de su tía, quien predijo la desventura, hacen que el zoom culminante se ocupe del rostro del Cristo en la pared... Fondo negro-créditos:
ISMAEL RODRÍGUEZ JR.-Director (¿quién dijo que de tal palo tal astilla? Aunque su progenitor se aventó sus capiruchos con la saga memorable de Reclusorio)
FERNANDO SARIÑANA-Coordinador de producción (¿les suena a algo así como Amar te duele, Todo el poder, Miroslava, etc.?). Y va lo mejor...
EMILIO CARBALLIDO-Guión... Sí, el mismo que ganó varios premios por los guiones de Macario y El águila descalza, entre otros, y muchas obras de teatro.
Bizarro, ¿no?... Pero no más que los 60 y tantos minutos de cinta tan útiles para volver a hablar de cine en este mi querido blog. Gracias.
PD: La película se llama Trébol negro: Sida, una maldición desconocida. Pero esto creo que les importa dos pingas.
¿Así o más chafa?
Otra PD: Ay, por palabras como las tuyas, mi querido flash, se convierten en triunfales los regresos.
Besos púrpuras para ti (creí que no volvería a decirlo).
Y así corrió la película, mientras desfilaban sus 'actores', desde Sebastián Ligarde, pasando por la entonada actriz, hasta llegar al soberbio histrionismo de Alejandro Peniche. ¿El tema? El sida. En una orgía de juego, droga y agujas con sangre, los protagonistas se explayan en un bipolarismo argumental detectable hasta su madre en un par de carabets, donde la joven ambiciosa cumple sus deseos de ser cantante, sin importar cuántos se la tengan que follar.
En fin, que esta joyita noventera terminó en espectacular exterminio de capos (cabe mencionar que la ocurrencia incidental al final de la cinta me recordó a Woody Allen, en algo así como en que el 'supuesto más pendejo' se queda con la mayor tajada, pero se lo carga la chingada por un inocente descuido de cálculo), al tiempo que el virus acometía los cuerpos de los implicados en el drama amoroso-cómico-mágico-musical (recuerden que por su OST me quedé), el cual después de más o menos 48 horas comenzó a deteriorar la salud de, por ejemplo, un inocente niño, pronunciándose en una incesante tos (sí, claro, por supuesto, era el siglo pasado y se sabía nada de la enfermedad). El apocalipsis o, como berreó Jairo poseso de Ligarde o al revés, cuando supo su desdicha: "una maldición". Pero el amor lo salva todo y el que le profesa a la dama, junto al clamor de su tía, quien predijo la desventura, hacen que el zoom culminante se ocupe del rostro del Cristo en la pared... Fondo negro-créditos:
ISMAEL RODRÍGUEZ JR.-Director (¿quién dijo que de tal palo tal astilla? Aunque su progenitor se aventó sus capiruchos con la saga memorable de Reclusorio)
FERNANDO SARIÑANA-Coordinador de producción (¿les suena a algo así como Amar te duele, Todo el poder, Miroslava, etc.?). Y va lo mejor...
EMILIO CARBALLIDO-Guión... Sí, el mismo que ganó varios premios por los guiones de Macario y El águila descalza, entre otros, y muchas obras de teatro.
Bizarro, ¿no?... Pero no más que los 60 y tantos minutos de cinta tan útiles para volver a hablar de cine en este mi querido blog. Gracias.
PD: La película se llama Trébol negro: Sida, una maldición desconocida. Pero esto creo que les importa dos pingas.
¿Así o más chafa?Otra PD: Ay, por palabras como las tuyas, mi querido flash, se convierten en triunfales los regresos.
Besos púrpuras para ti (creí que no volvería a decirlo).
domingo, 20 de diciembre de 2009
Me soy imponderable
Me da la impresión de que este h. espacio, a güevo, tenía que ser retomado para los eventos personales, sabiondos y de aficiones.Todo inició cuando noté que aquel blog no me daba esa intimidad punzante y categórica que el presente me otorga. Sin embargo, seguirá activo para los menesteres apropiados (está bonito). Es que las transiciones están cabronas y como que a una se le acaban las migajas a lo largo del camino y, pos lo perdemos. Y mientras lo pensaba, pues no hice nada.
Luego, un buen día, mi querida Akire me notificó que eso de ponerse a dieta de palabras y vivencias no es bueno para la salud. Lo pensé y entendí que eso de tragar 'merde' tampoco es saludable.
Hoy recibí un correo que reafirmó mi interés por volver al mundo bloguero... pero a través de este diario. Reactivo mi h. blog, el de siempre, el que no puedo reemplazar.
Gracias, sublimes mensajeros y defensores de la palabra escrita.
domingo, 11 de octubre de 2009
Me 'cambio'
Creo que hay que motivarse de otras maneras. Hay que darse el chance de reinventarse, mientras los vientos no aparecen en climas infernales en tiempos en los que, en la antigüedad, un aire fresco fotografiaba nuestro mejor ángulo. El otoño apareció diferente este año, ¿verdad?Señor@s, esta muñeca se cambia de aparador. Si en anteriores posts prometí llevarme mis chivas a otro terreno, incluido mi h. blog, al dejar este amable departamento, he cambiado de opinión. Gracias a los seres que habitan los principados de las ideas brillantes, me enteré de un lugar de pinta agradable a donde me mudo, y dejo también este 'sitio', el cual mantendré vivo a través de uno que otro vistazo para recordar lo mucho y enriquecedor que pasó por aquí.
No me daré otra explicación por la cual quiero 'cambiarme' sino la que hace que me vea al espejo de otra manera cada mañana. (Señor@s, es mera terapia)
Si gustan, los veo allá.
NOTA: Sólo espero descubrir pronto cómo lograr que cada post tenga sus h. comentarios.
viernes, 9 de octubre de 2009
A amachinar
Hoy tengo unas ganas de ir a tomarme una cerveza... El trajín del 'cuidado' del libro en turno (cuyo proceso de edición está por expirar en algunas horas) me ha dejado peor que trapeador de instancia gubernamental. Sin embargo, no podré esta noche, mañana me esperan una aguja chupa sangre y laboratorios dispuestos a indagar en otros fluidos, como parte de un forzoso trámite que debo cumplir dentro de la papelitis del próximo recinto laboral. Así que el acohol tendrá que esperar. Pero antes de que esto ocurra (también el día de hoy), debo buscar una cita con el ginecólogo. Tendré, again, el tiempo justo para sólo trabajar (también en casa, hay que empacar) la siguiente semana (y las que siguen), y dicha visita no puedo postergarla ni un día más.
En verdad, me deprimen todas estas cosas que, obligatoriamente, debo hacer cuando la salud no está muy bien que digamos.
En fin, tendré respuestas a mis dudas (si encuentro cita disponible) y esperaré a que el proceso próximo para lograr la casi estabilidad laboral pase para volver a ser una mujer con una agenda civilizada.
En verdad, me deprimen todas estas cosas que, obligatoriamente, debo hacer cuando la salud no está muy bien que digamos.
En fin, tendré respuestas a mis dudas (si encuentro cita disponible) y esperaré a que el proceso próximo para lograr la casi estabilidad laboral pase para volver a ser una mujer con una agenda civilizada.
martes, 29 de septiembre de 2009
lunes, 28 de septiembre de 2009
Gracias
He recibido mi primer cheque después de largos meses de la no reciprocidad salarial. Estoy contenta, y aunque me enteré que el infortunio tocó a mi familia (sin pasar a mayores), creo que este día es digno de recordar por las cosas buenas que llegan merecidamente. El Supremo lo compensa todo.
No he parado de lanzar agradecimientos. Tengo un mundo de amigos que quieren mi bien. Thaks, Lord!!
No he parado de lanzar agradecimientos. Tengo un mundo de amigos que quieren mi bien. Thaks, Lord!!
Bla, bla, bla del nuevo año
Son las 12:46 y faltan, más o menos, 4 horas y minutos para que cumpla los 35. Sí, berrié por primera vez a las 5 y algo de una mañana en el Santa Lucía.
Y no ha dependido en nada la fecha de mi aniversario para que cada día me ocurra algo diferente. Los ciclos se cierran según la emoción o el desgano que le echemos a la vida. No, no son sorpresas ni situaciones inesperadas a la vista de la gente que me rodea. Sin embargo, para mí, es la incertidumbre del tener, no tener y querer tener, la que hace que pueda inhalar nuevos aires cuando ocurren cosas nuevas.
¿Qué de kármico tiene este post, si en anteriores años nunca había escrito una reflexión sobre tal acontecimiento? En los dos años de vida de este diario siempre llegué hasta los primeros cuatro días después del 20, y para ser honesta, el del 2007 fue uno de los cumpleaños más alegres, en un salón de prensa en pleno cono sur, sí, el mero día, casi un mes después de la devastadora ruptura y meses más de la segunda muerte más dolorosa que cualquiera pueda contemplar. Y si continúo mencionando estos dos hechos es porque, en mis treintas, han sido las dos pruebas de sobrevivencia más intensas, sin olvidar el cese en la plenitud de mi carrera...
Hoy, a tanto tiempo de no estar a la altura de cierres agotadores y negociaciones insaciables, estoy a punto de terminar una edición extenuante, en la que solicitaron de mis servicios frilanceros, lidiando con distancias y horarios en los que ya no tenía tanta resistencia, mientras el reloj hace de las suyas y el tabaco también, además de una que otra dolencia que, ay, jijo, me está haciendo ver mi suerte.
Sin embargo, ha sido uno de los regalos más satisfactorios este mes de septiembre, sin dejar de lado la grata experiencia de transmitir en vivo –desde hace cinco meses– cada martes, en la h. estación de radio de mis amores con el amigo de mis amores... Amigos, ay, mis amigos... en los que incluyo a mis hermanos, y uno que otro vicio telenovelero.
Llueve a baldes, y me pongo en calidad de escribiente frente a la pantalla recibiendo mi nuevo año, que se acumula en este costal de huesos, ácidos gástricos y hormonas, las cuales no han estado últimamente en punto de ebullición. Ellas también se cansan.
Hay proyectos, hay libertad, hay seres amados y un gran pendiente inmoviliario en construcción.
Sí, ser feliz es lo que quiero. No más.
Y no ha dependido en nada la fecha de mi aniversario para que cada día me ocurra algo diferente. Los ciclos se cierran según la emoción o el desgano que le echemos a la vida. No, no son sorpresas ni situaciones inesperadas a la vista de la gente que me rodea. Sin embargo, para mí, es la incertidumbre del tener, no tener y querer tener, la que hace que pueda inhalar nuevos aires cuando ocurren cosas nuevas.
¿Qué de kármico tiene este post, si en anteriores años nunca había escrito una reflexión sobre tal acontecimiento? En los dos años de vida de este diario siempre llegué hasta los primeros cuatro días después del 20, y para ser honesta, el del 2007 fue uno de los cumpleaños más alegres, en un salón de prensa en pleno cono sur, sí, el mero día, casi un mes después de la devastadora ruptura y meses más de la segunda muerte más dolorosa que cualquiera pueda contemplar. Y si continúo mencionando estos dos hechos es porque, en mis treintas, han sido las dos pruebas de sobrevivencia más intensas, sin olvidar el cese en la plenitud de mi carrera...
Hoy, a tanto tiempo de no estar a la altura de cierres agotadores y negociaciones insaciables, estoy a punto de terminar una edición extenuante, en la que solicitaron de mis servicios frilanceros, lidiando con distancias y horarios en los que ya no tenía tanta resistencia, mientras el reloj hace de las suyas y el tabaco también, además de una que otra dolencia que, ay, jijo, me está haciendo ver mi suerte.
Sin embargo, ha sido uno de los regalos más satisfactorios este mes de septiembre, sin dejar de lado la grata experiencia de transmitir en vivo –desde hace cinco meses– cada martes, en la h. estación de radio de mis amores con el amigo de mis amores... Amigos, ay, mis amigos... en los que incluyo a mis hermanos, y uno que otro vicio telenovelero.
Llueve a baldes, y me pongo en calidad de escribiente frente a la pantalla recibiendo mi nuevo año, que se acumula en este costal de huesos, ácidos gástricos y hormonas, las cuales no han estado últimamente en punto de ebullición. Ellas también se cansan.
Hay proyectos, hay libertad, hay seres amados y un gran pendiente inmoviliario en construcción.
Sí, ser feliz es lo que quiero. No más.
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