Sí, sí quiero... Es Steve McQueen. Y me entusiasma que, quizá, hable en la revista de esta cinta (The Thomas Crown Affair), donde una insinuación fálica se aprecia en esta escena sobre la mesa de ajedrez. Wow! Amante de los autos, las motos, de romper las reglas (estuvo en un reformatorio) y mío (en sueños... ¡y qué sueños!). Me enamoré de él en Papillon, por su actuación tan... necia. ¡Qué boca, qué manos, qué..! Hasta ahí, que ya no se ve lo demás. Un pálido bombón.
Cómo quisiera ser ligero pescadito y fluir en el mar de las letras espontáneas. Pero no, ya intenté y na'más no puedo. Lo que pasa es que... Bueno, ya para qué hacerse más bolas. Mientras, una rolita.
Y, señores, buena media semana, que la mía no es tan buena, más bien a medias, con todo y el gran detalle con lentes de pasta. Ah, qué caray...
¡'Uta, me hicieron el día... qué el día, la semana completa! Un buen amigo me obsequió esta postal que, en mi vida, no habría encontrado. Ni siquiera imaginado. De manufactura francesa y a años luz de esta era (del setentaitantos). Soy feliz. Que comiencen de igual manera la semana (ya saben, con un gran detalle que ilumine sus caras). ¡Aplausos!
Hay un singular movimiento humano por estos lugares. Abrazos, deseos de buena suerte y "nos seguimos hablando". No sé si el asunto ese de los 'crecimientos negativos' (esos especialistas y su algebraico lenguaje), 'correcciones económicas' y que somos el traspatio del 'enemigo número uno de la sociedad' tenga algo que ver. Es que esa enferma palmadita en las espaldas que nos da todos los días en conferencia de prensa ese sujeto con anteojos y que sí come PAN todos los días, de que no pasará nada con nuestros dineros, como que me pone más de malas y ya veo moros con tranchetes. No sé mucho (creo que nada) de desinfles financieros y tasas quebradas, pero de que se esperan peores ventarrones que el del miércoles, eso que ni qué. Y pensar que hay deudas con los bancos que debo saldar. Bien lo advirtió la radio por la mañana: "pague sus tarjetas y ya no se embarque". Hasta eso no me quita el sueño, pero seguro sí activará la buena administración de mi billetera. Éste sí que será un movimiento muuuy singular.
La recuerdo más cuando transgrede, que en insignificantes papeles (bueno, también, y casi lloro de la pena ajena con Enough, donde ella es tan patiña como el 'Chicote'), y ya sabía de sus tendencias musicales hace poco más de tres años. Luego de leer una nota sobre su visita a España, que busco 'Juliette Lewis and The Licks' en You Tube. Nunca la había escuchado. Pensé encontrar algo medio surrealista con toques diamandagalescos (o sea, insoportable y curiosón). Pero no, me sonó más como a Green Day y la Cassandra de Wayne's World, diciendo frases en concierto como "porque esta noche todos somos amigos, démosle un beso al que tenemos al lado". Les confieso que los productos demasiado norteamericanos llegan a aburrime, y conforme escuchaba cada canción perdí el interés. Me pareció aceptable al inicio... a las tres rolas, adios. Se defiende, hasta eso: buena voz, grita y no desafina, y tiene esa energía que todos conocemos, pero de a'i en fuera, un artículo cien por ciento desechable. Y olvidable. En fin, que mejor me quedo con sus memorables y perversas actuaciones (hasta en Husbands and Wives lo es). Y de nuevos trabajos en pantalla, nada. Lástima, mejor Tarantino prefiere otras 'opciones' en el remake de la sesentera Faster, Pussycat! Kill! Kill!, que a una vieja conocida. Y actriz. Ni modo.