El lunes ya es el día oficial de las buenas noticias. No le hace si la postal de cierto caballero haya desaparecido. Lo importante fue que supe que Woody tiene un suéter rosa. Es que hoy me entero que a Eseya le agradó mi blog, y me lo demuestra con este premio: Diz que ate ñao é um mau blog (en portugués: "Dicen que éste no es un mal blog"), creado por Skynet. ¡Fiu, menos mal! Y para completar la distinción, debo elegir siete espacios para este mismo nombramiento, los cuales para mí no sólo no son malos... Son maravillosos.
El sudor comienza en su frente, se expande a sus sienes y luego a sus mejillas, corre a su yugular, cubre su cuello e invade el pecho, suavemente, tremula, y su abdomen descubierto se moja del fluido... De fondo, "King of Pain". Su cabello toma formas, lo sacude, lo alisa, lo vuelve a sacudir. Y ya viene "Tea in The Sahara", y el sudor renace, muere, vuelve a nacer, y la piel descubierta vuelve a mojarse. Las luces son azules, rojas y amarillas. Mi ojos sonríen. Un sorbo de whisky, una fumada... disfruto. Y se oye "Every Breath You Take". Más whisky a pausas. Como ustedes, a mí también me da la depre. Por eso, sacudí mi cabello como él y, tras una tanda de fragmentos cinematográficos y uno que otro documental, me cayeron las 5 de la mañana y sin pegar los ojos, sólo para parpadear. Pero siempre hay una bomba de tiempo que desconectar. The Police Syncronicity Concert también tenía la envoltura. Hasta esta madrugada. Es que latía, desesperado, tómame, tómame, en el mueble de los DVDs. Ahora ya no parpadeo, sólo veo, escucho en silencio porque me pueden correr. No es como ese 24 de noviembre que grité, brinqué... aunque sí he llorado. De pura emoción. No, no es como vivirlo otra vez, porque este instante es especial. Y no por las caras lisas ni los saltos más contínuos sobre el escenario de los protagonistas y público con looks ochenteros, es que ahora tomo whisky y disfruto en silencio. Y salgo de la depre. Así pasa siempre, me funciona la emoción.
Se le ha secado el sudor (tiene una toalla en la mano). Aunque su abdomen brilla de nuevo. Y su pecho, su cuello, y su cabello se relame y se alborota otra vez. Su frente perlea como al principio y sus sienes punzan aún más. No hay bísceps, no importa, mientras salgan de su boca los espíritus, sigo sorbiendo whisky y echando bocanas de alquitrán. Mi rey, me has quitado la pena.
Ahora ya no canta Sting. Je, ahora son los pajaritos.
El zapping, ese asqueroso ente que domina tus dedos y te embarra poderosamente en el sofá, bostezando, con los ojos más cerrados que despiertos y sin nada para elegir entre tantos programas de shit... Pero algo ocurre y el control remoto se ha pasmado nueve veces más del minuto obligatorio y luego regresa, comienza de nuevo, nueve veces y regresa: empieza por Fight Club y sigue con Casino, Carlito's Way, Philadelphia, La vida de Walter Matthau, Kalifornia, Insomnia, El gallo de oro y termina en Edward Scissorhands (con Vincent Price para confirmar el mensaje 'twilight zone'). Y, además, todas iniciaron casi a la misma hora...
(turi-ruri turi-ruri...) Algo extraño está pasando este sábado-domingo en la televisión...
A ver, estarán de acuerdo conmigo: ¿cómo se le llama a esto? ¿Una rareza de colección? ¿O de plano nos están viendo la cara? Supe que Scarlett Johansson lanzará un disco en mayo próximo con temas de Tom Waits. Sí, canta... Bueno, cree hacerlo. Después de comer, me da una somnolencia que ni con Sting enfrente y encuerado me despierto. Pero con esto acabalé la pesadez extrema. Escuchen bien. Bueno, no es tan necesario como para detectar que es muuuy mala, además de que repite tres palabras sin que trascienda su colaboración con estos reverendos desconocidos: The Jesus and Mary Chain. Mejor que medio se desnude y actúe para el deleite de los varones, que sin ella en el mundo del cine, en verdad que nosotras no nos morimos. Pobre muchacha.
Me caga Apocalyptica, The String Quartet Tribute y todos esos cuartetos que, aunque músicos al fin, me recuerdan a Chamín Correa o a Ray Conniff en tributo a los Beatles, los Carpenters o tocando el "Bésame mucho" de 'Consuelito' Velázquez. Perdón si altero los nervios de los seguidores (también de los de Ray). No los demerito, pero pues como que no me entran. Sí, exagero pero, sin ser conocedora, me gusta la música clásica de cámara. Así, majestuosa, melancólica, que revela el sertir de los grandes maestros. Y si agrego que me alucinan las cuerdas, pues más. Es que me enviaron una invitación para la próxima firma de autógrafos que dará Apocalyptica aquí en la ciudad y por eso me acordé. Gracias, pero no.
Desde hace poco menos de dos años, tengo una película con todo y celofán. Guardada, pulcra y hasta con la etiqueta que devela los 49 pesos que costó. Pero no quiero verla sola porque, más estrujante que cualquier cinta de terror, me deprimo, y mejor espero a que mi brother me acompañe. Él es bueno pa'l análisis y no deja que me acongoje. Busca, encuentra y se sumerge en los detalles que luego expresa. Y si guarda silencio, espera tus comentarios a lo largo de la función. ¿El filme? Los olvidados, producción de 1950 creada y dirigida por Luis Buñuel –con Urdimalas (el Topillos de Nosotros los pobres y Ustedes los ricos) como escritor de ese peculiar lenguaje del barrio– y nombrada patrimonio de la humanidad. Trágica, real, pasional y extrema, que impacta a la primera. Recuerdo haberla visto (con el permiso de mis papás) por ahí de las 10 de la noche un viernes, cuando tenía no más de 9 años. No pude dormir. Es que en ella se muestra la pobreza y los confines del mundo ubicados en un rincón del DF, donde vive ese Jaibo alevoso, que no perdona y que desea, así, con lascivia; Pedro que observa, quiere amor de madre y, con el infaltable surrealismo, sueña vísceras de res y un joven muerto debajo de su cama, mientras otros personajes mantienen nuestra zozobra con su rutina precaria y cruel. Lo siento, soy débil. Digamos que sensible. Aunque no lloro ni me corto las venas por "la injusticia y la marginalidad", entristezco. Y, sí, me pone reflexiva. Mejor espero a que llegue el Gordo y hasta la vemos con palomitas.