miércoles, 30 de abril de 2008

De 8,000 km/h

Estoy triste, muy triste por la noticia de hace unas horas. No es que me hayan diagnosticado una enfermedad mortal ni nada por el estilo, simplemente, comenzará una nueva 'temporada' de mi historia, a partir de la historia de otros, con sus respectivas y, quizá, desagradables consecuencias, sin haber tomado yo –esta vez– ninguna decisión que modificara lo que viene en el futuro... que es bastante inmediato.
Fue inevitable escribir estas líneas, pues el shock fue rudo y persiste... creo que más rudo que el que sufrí por el lavado de mi oído izquierdo que realizaron esta mañana en el servicio médico, a causa de una pequeña infección. Ese impacto también continúa. Sí, fue casi como la presión acuosa que aplicaron en el conducto auditivo; un potente disparo que se oyó y sintió como el mismísimo tsunami, que hasta perdí el equilibrio, literal. Así fue cuando escuché la noticia. Todavía me tambaleo. (Buen pretexto para platicarles mi experiencia a manos del doc, ¿no?)
Repito: no pude evitar expresarlo, pero para eso tengo este espacio. Hagan de cuenta que es algo así como la confesión a un cura que debes vomitar.

EPÍLOGO
Si bien no fue la cumbre de mi mediana habilidad para darle al teclado con singular alegría, esmero y esperanza todos los días, sí me dio un respiro de confianza para reconocer que elegí la profesión adecuada. La oportunidad se me dio en el momento preciso para demostrar de lo que estoy hecha, fuera del halo protector de la revista en la que laboro, y para saber la certidumbre hacia mi trabajo de tantas personas que siguen creyendo en mí. Como si hubieran esperado sólo eso. A lo que sigue, qué chingaus.

... Chanclas, hasta tengo ganas de chillar.

martes, 29 de abril de 2008

Bla, bla, bla...

Pasó docilmente sus dedos por la pasta del libro. Tomó el filo superior y lo abrió. Extendió la mano derecha sobre el índice y, absorto, volvió a acariciar el papel. Rozó el costado derecho y abanicó las páginas amarillentas. Al azar se detuvo en una de ellas: La facultad analítica no debe ser confundida con la mera ingeniosidad, porque mientras que el analizador es necesariamente ingenioso, el hombre ingenioso a menudo es notablemente incapaz del análisis. Cerró los ojos y se cubrió el rostro, abrió la boca y balbuceó mojando las palmas, "debo encontrar la suerte de otra manera". Retiró las manos de la cara, las restregó en el pantalón de minero para secarlas y caminó hacia la puerta, pausado, resuelto. Abrió la cortina raída de la estancia, besó a su esposa, siguió con sus cuatro hijos y tomó el portaviandas para salir de la casa, mientras hurgaba en la bolsa trasera, en la que encontró las últimas tres libras, las cuales prometió, altivo, multiplicarlas en una partida de cartas.
Contrario a la teoría del escritor... ¿éste será el primer hombre ingenioso capaz de ser analítico?

La pantera rosa en: "Amor rosa"

Me la regalaron, y hasta con duplicado en miniatura pa'las llaves.
Cuando era chiquirrina estuve enamorada de este espigado felino... cuya identidad se cuestionó por aquello de que era 'la' pantera y rosa, por añadidura.
Pero díganme si no tuvo una que otra conquista de minifalda y ojos pispiretos estilo a go go. Además, cuando habló por primera vez, esa voz tan varonil diluyó cualquier duda. Lo dicho, es machín. Y lo amé.

Éste no se derrite

¿Imaginan al lánguido Nicolas Cage o al fucknático de Tom Cruise en el gallardo smoking de Tony Stark? Brrr... Pensarlo me da hasta escalofrío.

Buena elección, mister Favreu.


Muero por ver a Robert Downey Jr. y escuchar su encantadora voz... mmm, que también me da escalofrío.

lunes, 28 de abril de 2008

Buena vista





Adoro a los hombres guapos que usan anteojos... que actúen, toquen la guitarra, el piano, que hasta canten y que se llamen... sí, Johnny Depp.

Cortesía

¿Buena idea para empezar el día?
Hace mucho que no escuchaba esta canción, cortesía de la gran Ross: "... tssss para una mañana lluviosita". Seeee...

Disfrutad.


"Give me a reason to love you.
Give me a reason to be ee a woman.
I just wanna be a woman..."

domingo, 27 de abril de 2008

¿Por qué?

A ver, quizá ustedes puedan responder (o, mínimo, se han preguntado): ¿Por qué..?

1. ¿El trabajo, los amigos, no son suficientes para no pensar en las cosas del corazón (haciendo a un lado el tema del colesterol o los infartos prematuros)?
2. ¿No dejamos de reflexionar sobre nuestro futuro sentimental, con todo y que el profesional y el económico es lo más importante para vivir dignamente sin dar lástimas?
3. ¿Luego del desinfle no podemos escuchar una canción que nos hizo hasta bailar y vociferar?
4. ¿A veces, nos valen madres nuestras cualidades, satisfacciones y logros cuando estamos deprimidos?
5. ¿Creemos en la remota posibilidad de comenzar de nuevo, a pesar de que sabemos que una segunda parte sería más mala que El exorcista II: El hereje?

A ver, ¿por qué?

Otra de Pedrito

Hay una canción que escuché por vez primera con la entallada María Victoria, pero hoy que veo El inocente en la TV, a ese Pedrito le sale re bonito del corazón...

Es mi destino vivir así,
triste agonía vivir sin ti.

Me siento perdido en este mundo
y mi último fracaso será tu amor.

Sé que tú no quieres
ya jamás volver a estar cerca de mí,
que no te importa mi manera de vivir
ni te interesas más por mí.

Sé que aunque yo muera
tú jamás podrás saber lo que sentí
en mi agonía de vivir lejos de ti,
llorando estoy.

Tú serás mi último fracaso;
no podré querer a nadie más.

Ya te perdoné porque lograste
hacer feliz mi corazón,
y aunque no vuelvas a brindarle tu calor,
tuyo es mi amor.

... ¿Un tequilita?